Skyfall

Escrito por Carlos Mulas, el 14 febrero 2013 | Publicado en Análisis

Bond… James Bond, 50 años después

Los de AsturScore no fuimos los únicos que meses atrás tuvimos nuestro propio Homenaje a la Saga Bond. La expectación que levantó todo el proceso de producción de Skyfall (2012), desde que se anunció el que iba a ser el 24º film de James Bond (yo siempre he incluído Nunca digas nunca jamás (1983)), pasando por la suspensión por falta de financiación, hasta su rodaje y su estreno, coincidiendo con el 50º aniversario de la primera película, Dr. No (1962), no es comparable a la que despierta ninguna otra saga cinematográfica en el mundo… ni galácticas, ni mágicas, ni sobrenaturales, ni sagas más terrenales.


Skyfall (2012)

Compositor: Thomas Newman

Año: 2012

Lo mejor: Es un score original de principio a fin, que no repite temas, ni ritmos, y a pesar de todo, no aburre. Un estilo diferente para una película que es más que un film de 007.

Lo peor: La ausencia de melodías y de un tema principal lo hacen algo duro, y bastante alejado de los más clásicos James Bond.

NUESTRA NOTA

Contaba con todas las bazas para ser, de entonces en adelante, una de las preferidas por el público: dirigida por Sam Mendes; el regreso de Daniel Craig como 007; Javier Bardem como el villano. Además se adelantaba que el argumento supondría un verdadero acercamiento al personaje, desde una perspectiva de adentrarse en sus orígenes y sus motivaciones, y los acontecimientos supondrían un antes y un después para James Bond, un capítulo de la saga que presumiblemente iniciaría una nueva época.

Ya Casino Royale (2006) supuso una revolución, no solo por ser el inicio de la era Daniel Craig, sino por suponer el verdadero comienzo del agente secreto en el siglo XXI, tanto en la forma de contar las historias como en las propias historias, dejando atrás gran parte de los “guiños” que durante tanto tiempo habían sido “marca de la casa”, y centrándose en la historia de una forma mucho más “seria”. Con los mismos elementos contaba Quantum of Solace (2008), y sin embargo… ¡qué resultado tan distinto! Así que mejor no hablemos de esa otra película.

Esos elementos a los que me refiero, son para muchos la quintaesencia de estas películas: la acción, los gadgets, cierto machismo recalcitrante, el sexo, las chicas guapas, un patriotismo algo pueril, las canciones, la música, los grandes escenarios de todo el mundo, cierta clase de humor… No podemos decir que realmente hayan desaparecido esas cosas, sino que se han minimizado, haciendo en la mayoría de las ocasiones, que aparezcan solo si ayudan a la historia o como telón de fondo. Simplificando quizá demasiado, James Bond es un personaje al que no se puede querer tanto como en la época de Roger Moore, y se queda más en lo que en el fondo realmente es: un asesino… no, el mejor de ellos.

El caso es que, aun habiendo convertido a Bond en otra saga más de personajes de acción trepidante (es lo que opinan quienes con respecto al agente secreto prefieren tiempos pasados), la notable diferenciación con films anteriores y sobre todo con los de la época de Pierce Brosnan, supuso un soplo de aire fresco y una nueva vida, y además está siendo bien acogida por el público. No en vano han pasado 50 años desde la primera vez que Sean Connery interpretó el personaje. El mundo no es el mismo, ni siquiera se parece al de hace solo 10 años. Y por supuesto (y más importante) el cine tampoco es igual… al menos el buen cine. Y en mi opinión el notable éxito de Sam Mendes a la hora de crear un capítulo que con el tiempo se convertirá en algo más que una película de 007, es la senda que debería seguirse de ahora en adelante, aunque no creo que nadie tenga tanto acierto como con Skyfall.

¿Qué nos dice todo esto del tema que nos es propio aquí: la música?

La música de James Bond: Un repaso personal

Solo unos apuntes bastante personales antes de entrar en harina. Aunque el estreno de la película me ha servido para revisitar gran parte de la saga, no me ha pasado así con la música de James Bond. Las tenía bastante presentes en la memoria, o al menos eso creía, pero me he sorprendido a mí mismo de nuevo gracias a estos re-visionados, en los que volver a escuchar los distintos scores en su película, fue una de las razones principales. Básicamente toda mi concepción mental de lo que debe ser la música de 007 pasaba por los trabajos de John Barry para Goldfinger (1964) y Al Servicio Secreto de su Majestad (1969). La mente humana tiende a simplificar.

No recordaba de entre las composiciones de la primera y segunda épocas, ninguna que me fuese más querida. Sin embargo ahora veo de forma muy distinta el más que notable Vive y deja morir (1973) de George Martin y por otro lado no entiendo como tenía tan destacado el Solo para sus ojos (1981) de Bill Conti. Seguramente sea porque Conti arrastra toda una leyenda tras de sí en la música de cine, y también contribuye el hecho de que fuese su única participación en la saga, pero según ese criterio Marvin Hamlisch con La espía que me amó (1977), en igualdad de condiciones hizo un trabajo clarísimamente superior. Las tres partituras, cada una a su modo, parecen hoy  muy ancladas en los años 70, pero musicalmente ha envejecido mejor la de George Martin.

Se puede comparar el tremendo trabajo de Michael Kamen en Licencia para matar (1989), película que nunca había visto, con algunos de los mejores de Barry, al menos con los de los años 70 y 80. Ahora entiendo el toque latino de ese score… Siempre me gustó, pero ahora es otra razón para reafirmarme en algo, que por otro lado no es nada nuevo: ¡Michael Kamen era uno de los grandes!

Todo este repaso tiene su razón de ser, porque llegamos a las dos últimas épocas de la saga. La de Pierce Brosnan se inició con el Goldeneye (1995) de Eric Serra, tan discutida por razones obvias (la omnipresente electrónica y el escaso uso de los toques Bond) que más adelante parecerá que me contradigo en cierta forma, al hablar de Skyfall y no querer entrar en detalles escabrosos acerca de Goldeneye. Baste decir que lo mejor de toda la banda sonora era la canción de Tina Turner.

De aquel fiasco, supongo, salió la decisión de contar con David Arnold para las siguientes entregas. El trabajo de Arnold está ya indiscutiblemente ligado a la saga, tanto como el de John Barry. El toque Arnold ha salvado a la mayoría de esas películas de ser una total pérdida de tiempo. Su capacidad para arreglar el famoso tema y actualizarlo al sonido del mundo actual, y el equilibrio que siempre logra con su uso de la electrónica, le trajeron no pocos halagos. Y supongo que por eso (y la recomendación en su día de John Barry) se quedó como compositor residente cuando se produjo el relevo entre Pierce Brosnan y Daniel Craig, incluso con ese pequeño lapso en que no se sabía si iba a haber otra película de James Bond, o al menos quién iba a encarnar al agente británico.

Aunque de entre mis favoritas de David Arnold habría que contar a Casino Royale (2006), porque muchas veces el buen recuerdo de una película arrastra el gusto por la música, supongo que sus mejores trabajos podrían ser El mañana nunca muere (1997) y El mundo nunca es suficiente (1999).

Thomas Newman, por sorpresa

David Arnold y Thomas Newman hablan sobre la música de James Bond en classic.fmA pesar del hecho de que Thomas Newman es algo así como el colaborador más habitual del director Sam Mendes, se ha dado el caso de que en alguna de sus películas más recientes no contó con el compositor. A priori parecía bastante claro que David Arnold repetiría en esas labores, más teniendo en cuenta que no estamos ante un cambio de ciclo dentro de la saga Bond, que podía haber sido una razón suficiente para el cambio de compositor. Sin embargo las múltiples responsabilidades de Arnold durante los años 2011 y 2012, tanto a nivel de conciertos como cinematográficamente, pero sobre todo su implicación como máximo responsable musical en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, hicieron imposible su contrato. Con todo, David Arnold ha sido uno de los máximos artífices del homenaje musical que el agente 007 ha recibido en su 50º aniversario, así que no descartemos su nombre para el futuro.

Atendiendo a unas u otras razones, nos encontramos con un compositor, Thomas Newman, que sospecho que muy pocos hubieran propuesto para musicalizar esta película. No es que no sea un respetado y acreditado compositor, bien conocido y valorado… Es que pocos le veían recogiendo el testigo, y debo decir que yo tampoco. Es uno de los muchos compositores que alguna vez se han merecido un Oscar recientemente, y que a pesar de su trabajo no se lo han llevado. Cuenta con 11 nominaciones que incluyen años en los que fue candidato por partida doble. Thomas Newman es una de las razones de más peso por las que muchos ya no consideramos el Oscar como el premio por excelencia, en cuanto a banda sonora se refiere.

Las razones para la decepción

La historia de éste que escribe con el presente trabajo de Newman, es la historia de una equivocación, o como mínimo de un cambio de opinión. Puede que por esa razón esté escribiendo estas líneas, como penitencia. A pesar de mi recelo por la elección, porque no pensaba que el autor de Cadena Perpetua (1994), Camino a la Perdición (2002) o Wall-E (2008), fuese el mejor candidato para el trabajo, al poco de salir al mercado la banda sonora, ya la estaba escuchando. De la forma en que últimamente puedo escuchar música, 30 minutos hoy, 30 minutos mañana, a veces menos y a veces los temas coinciden. Y eso a pesar de que se trataba de una de las pocas películas que quería ver ese otoño en el cine. Pero finalmente verla en el cine fue imposible, y la ilusión y la expectación se fueron desvaneciendo con el tiempo, y tengo que decir que a ello contribuyó el haber escuchado el disco de Thomas Newman. Se trataba de un simple tema de prejuicios:

  • Prejuicio nº 1: Siempre tuve a este compositor como alguien capaz de lo mejor entre los mejores, pero no es de los que más escuche. Y cuando lo hago siempre vuelvo a los mismos trabajos, los que verdaderamente me motivan, como los citados anteriormente o Mujercitas (1994), La milla verde (1999), American Beauty (1999).
    Con esto en mente, y con las exigencias en cuanto a música de acción (que no es lo que realmente me encandila de Thomas Newman) que James Bond requiere, no terminaba de cuajarme su particular estilo para este género.
  • Prejuicio nº 2: Le tengo algo olvidado, no he visto ni escuchado nada de lo que ha hecho en los cuatro últimos años.
  • Prejuicio nº 3: A estas alturas, teniendo en cuenta lo que he comentado acerca de John Barry y mis alabanzas a los múltiples trabajos de David Arnold, cualquiera salía perdiendo por simple comparación.
  • Prejuicio nº 4: Al margen de trabajos anteriores de otros compositores, estamos hablando de una saga, un conjunto de películas en las que encontramos una serie de elementos comunes, incluso en lo musical. ¡¡No sé por qué mis oídos no estaban conformes con otra cosa que no fuese un constante uso de los conocidos temas de James Bond, que es lo que se supone que debes escuchar en una película de James Bond!!

Así fue como al poco tiempo, Skyfall de Thomas Newman pasó a ser una decepción. Supongo que los errores que cometemos solo pueden verse con perspectiva y tiempo.

Una segunda mirada

¿Por qué ahora pienso que me equivoqué en mi primera impresión?

  • Error nº 1: No escuchar un disco como conjunto al menos una vez, sino por partes, en días distintos, de forma discontinua…
  • Error nº 2: Buscar desde el principio todo lo que falta o consideramos una ausencia, en lugar de valorar lo que realmente contiene.
  • Error nº 3: Comparar con otros compositores y otros trabajos, cuando quienes realmente somos entusiastas de la música de cine, lo que valoramos por encima de cualquier otra cosa es que un compositor tenga una voz propia. De ser así todas las películas de la saga que no contaron con John Barry y Sean Connery deberían haber sido mudas y sin música.
  • Error nº 4: Deberíamos ser capaces de valorar cualquier cosa nueva que un compositor aporte como novedad a su propio trabajo, y no pensar en negativo de todo lo que difiera mínimamente de lo que anteriormente nos gustaba de ese compositor. De otra forma habría que borrar de la memoria casi todos los trabajos de Jerry Goldsmith en los que la música sintetizada tenía un papel protagonista, o un trabajo como El Planeta de los Simios porque no se parecía al resto de su música en aquella época.
  • Error nº 5: Cada película es un mundo. Valorar la música como un elemento único, sin haber visto la película, es a veces igual de malo que otorgarle más méritos de los necesarios a la partitura, porque la película nos parece muy buena y la música simplemente “cumple su cometido a la perfección”.

Como sea, no volví a escuchar (o si soy sincero, terminar de escuchar) la banda sonora. Y entonces recibe la nominación al Oscar. Si bien esto no significa nada por sí solo, decidí darle una segunda oportunidad a lo que había sido una decepción. ¡Al fin y al cabo se trataba de James Bond y Thomas Newman! Pero pensé que no debía hacer algo así, sin ver la película, así que me puse manos a la obra.

Todas las críticas negativas que se han dicho de esta banda sonora, que en mi caso no fueron causa de que me formase esa opinión, son totalmente respetables. Ahora pienso que lo que ocurrió es que era más fácil quedarse en lo superficial, al menos es lo que yo hice. Pero tras ver la película, mi opinión cambió totalmente. Últimamente, no sé si será que me voy haciendo mayor o qué, pero me sorprende bastante cada vez que soy capaz de cambiar de opinión en algo, y eso que siempre he sido una persona que deja esa puerta abierta, porque también soy alguien que suele equivocarse.

Skyfall de Thomas Newman

Thomas Newman combina en Skyfall de forma eficiente y efectista, la electrónica con la orquesta. Si bien a primera vista el uso puede parecer desproporcionado a favor de la electrónica, ocurre más bien en la mayoría de temas de acción, en los que se aplica a elementos musicales propios del país donde transcurre la acción, como forma de estructurar geográficamente la partitura.

En el resto de cortes en los que predomina la acción, está bastante equilibrado el uso de orquesta y electrónica, siendo esta última la que lleva el ritmo trepidante de las escenas, y sobre esa primera capa se van sucediendo no esbozos de melodías, pero al menos si distintas fases, que normalmente a través de orquesta, van separando distintos tramos dentro de la secuencia, casi como correspondiéndose musicalmente con páginas del storyboard.

Aparte de la acción, es frecuente el uso combinado de las dos técnicas en los temas que corresponden a espera, misterio o simple suspense. Mucho menos elaborados que las partes de acción y muchos más cortos, sin embargo no hay uno que se repita a lo largo del metraje.

Esta es una de las principales cualidades del trabajo de Newman, el olvidar completamente la línea musical predominante en el Hollywood actual (sobre todo en cuanto a action thrillers se refiere), y crear una banda sonora que no se repite a lo largo del tiempo, y tampoco a un nivel inferior, dentro de cada tema. Extremadamente temática y reconocible, podemos distinguir cada parte del film a través de la música.

Otros elementos notables son los temas que resaltan el drama, donde la orquesta ya es la absoluta protagonista. Entre ellos destacan los escasos momentos en los que la simplicidad de unas notas sostenidas con un cierto eco, son capaces por sí solas de transmitir la tensión del momento. Se concentran en las partes finales de la película, donde el Skyfall que le da nombre, sirve como escenario al clímax. Allí tanto argumentalmente como musicalmente se le da sentido a la película, y es que la soledad, la austeridad y el aislamiento de la que fuera la antigua casa de los Bond, expresados a través de la música, nos dan de alguna manera  una idea del porqué los protagonistas (sobre todo 007, pero también M), han llegado a ser así, del origen de su personalidad. Lo que Sam Mendes consigue a través de localizaciones y decorados, y los guionistas a través de las pocas frases de los personajes en ese contexto, Thomas Newman lo consigue llenando esos momentos con un trocito del alma de Bond, expresado de forma musical.

La parte relacionada con Severine, la chica Bond de esta ocasión, es una melodía encadenada de cuerda que se asemeja al deslizarse de una serpiente, aunque no se le puede considerar realmente un tema de amor. Y es que ni el amor, ni siquiera el sexo, son elementos que realmente sustenten la película en algún momento, así que Newman los utiliza (excepto quizá el citado Severine) solo como forma de pasar al siguiente tema.

Hablando de temas, la impresión inicial de que había pasado de puntillas por el clásico tema de 007, se queda un poco como un argumento poco fundado para descalificar la banda sonora. A lo largo de toda la película las famosas notas van apareciendo una y otra vez, incluso en contextos diferentes, dejándose caer, pero sin dejarlas desarrollarse plenamente. Este uso del tema como elemento al que recurrir cada cierto tiempo, sin dejarlo explotar, se entiende mejor cuando asistimos al regreso de uno de los elementos más míticos de toda la historia de James Bond, el Aston Martin DB5. El coche clásico que una vez condujo Sean Connery, no podía volver a ser protagonista (¡y de qué manera!) sin que en nuestros oídos sonara lo que todo el mundo estaba esperando. Y la sorpresa, guiño, o como se le quiera llamar, no habría sido igual si a Newman se le hubiese ocurrido colocarnos el desarrollo del tema cada poco.

De todas formas, Thomas Newman también nos ha dejado su propio tema para James Bond, que lejos de intentar competir con el auténtico, se utiliza como un recurso, una repetición de notas que enfatizan la acción en los momentos clave. Esta es otra de las huellas que deja en la saga.

También hay un momento en el que se suelta a interpretar de forma libre la melodía de la canción que ahora todos conocemos, el Skyfall de Adele, que podía haber utilizado de melodía principal o theme para todo el score, a la manera de algunas de las películas anteriores, que se basaban en la canción principal. Pero a pesar de lo increíble de la canción y de la interpretación de Adele, que seguramente merecerán el Oscar a la Mejor Canción, tomar la decisión de transformar el verdadero sentido de la película convirtiendo el score en una partitura melódica, creo que hubiese restado puntos al film.

Conclusión

En definitiva, Thomas Newman afrontó un reto, como cada compositor que se ve por primera vez ante un James Bond. Las críticas le iban a llover casi seguro, simplemente por no ser John Barry, tanto desde los círculos especializados como del público en general. Así que, creo que acertadamente, se centró en lo que la película pedía, y olvidó (al menos en lo importante) el pasado musical y las expectativas de la gente.

El resultado es un score muy personal, pero con muy poco del Newman intimista que a mí me encanta, ni melódico ni nada por el estilo… Por el contrario, combina tantos elementos (sobre todo en la acción, pero no únicamente) a lo largo de toda la película, que resulta todo un mérito no repetirse a lo largo de los 77 minutos de música editados. No solo cada tema es funcional (yo creo que eso ya deberíamos darlo por hecho), sino que trata de aportar algo al conjunto final, y dotar de algún sentido las escenas.

Si bien es cuestión de opinión que el resultado final sea merecedor de una nominación al Oscar, o de entrar dentro de lo mejor del año 2012, al menos hay que reconocerle el carácter singular de la banda sonora dentro del conjunto de músicas de 007. Thomas Newman ha sabido aportar una voz propia.

Listado de Temas

  1. Grand Bazaar, Istanbul (5:14)
  2. Voluntary Retirement (2:22)
  3. New Digs (2:32)
  4. Severine (1:18)
  5. Brave New World (1:50)
  6. Shanghai Drive (1:26)
  7. Jellyfish (3:22)
  8. Silhouette (0:56)
  9. Modigliani (1:04)
  10. Day Wasted (1:31)
  11. Quartermaster (4:58)
  12. Someone Usually Dies (2:29)
  13. Komodo Dragon (3:20)
  14. The Bloody Shot (4:46)
  15. Enjoying Death (1:13)
  16. The Chimera (1:58)
  17. Close Shave (1:32)
  18. Health & Safety (1:29)
  19. Granborough Road (2:32)
  20. Tennyson (2:14)
  21. Enquiry (2:49)
  22. Breadcrumbs (2:02)
  23. Skyfall (2:32)
  24. Kill Them First (2:22)
  25. Welcome to Scotland (3:21)
  26. She’s Mine (3:53)
  27. The Moors (2:39)
  28. Deep Water (5:11)
  29. Mother (1:48)
  30. Adrenaline (2:18)
  31. Tiempo total 77:01

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