Un Mancini clásico y Rosemary’s Baby (La-La Land)
La-la Land Records se saca dos clasicazos de la chistera; para empezar, la cult-moviel Mommie Dearest (Queridísima Mamá, 1981), del genial Henry Mancini, un melodrama que basado en el libro de Christine Crawford (hija adoptiva de la actriz Joan Crawford), donde se relata la tiranía que la famosa actriz infringió a esta desde su infancia, excluyéndola finalmente del testamento (por lo que el libro de Christine fue una forma de vengarse). Joan Crawford es interpretada en la película por la actriz Faye Dunaway.
Nominada a 9 premios Razzies (de los ganó 5, en concreto peor película y peor actriz), lo único que salió bienparado, como no podía ser de otra manera, fue el score del magistral Henry Mancini, 51 minutos de música que incluyen el score compuesto, source music y alternativos.
Premiere Mundial, limitada a 2.000 copias y a un precio de 19,98$, es un score imprescindible, con un tema evocador y melódico, de esos que llenan los pulmones y los ensanchan (tema principal). Lo dicho, una joyita, música de otra época.
El otro clásico, no por haber sido editado anteriormente, es menos deseado; la magistral película de terror Rosemary’s Baby (La Semilla del Diablo, 1968), basada en la genial novela de Ira Levin (el mismo de The Boys from Brazil), con Roman Polanski en la dirección, y John Cassavetes y Mia Farrow como protagonistas. Poco que añadir ya de este clásico del horror con mayúsculas.
La partitura del malogrado compositor polaco Christopher Komeda nada entre lo experimental y terrorífico, y su genial e inquietante nana de terror, sino la más famosa de la historia, si una de las más conocidas por los aficionados y no aficionados a la música de cine.
La-la Land Records nos ofrece un disco donde se recoge el album editado en su día, el score tal cual suena en la película, y Source music y bonus tracks. Todo ello limitado a 3.000 copias y con un precio de 19,98$.
Dos joyas para saquear más nuestras carteras y recordamos que, aún estando en tiempos difíciles, no estamos libres de pecar.
Yo peco, tu Pecas, el Peca… y luego, a entonar el Yo me arruino, Tu te arruinas, El se arruina…


