Tributo a James Horner (1953-2015)

Escrito por Braulio Fdez., el 5 julio 2015 | Publicado en Apuntes, Compositores

Ninguna noticia habrá generado tanto flujo de conexiones, comentarios, referencias en internet, en toda la historia de música de cine, como la muerte de James Horner, hace un par de lunes. Algo similar pasó en el 2004, cuando falleció Jerry Goldsmith, pero aún el digital no era el único medio. Hoy todo se expresa a través de la red, y la red ha hablado: James Horner era el más popular, para lo bueno y para lo malo. De hecho su fallecimiento ha provocado una “salida del armario” sin precedentes. Cuando parecía que ya sólo unos pocos aficionados se congregaban en torno a un par de foros y páginas de internet para hablar de su música diariamente, la trágica noticia de su muerte ha revelado un fenómeno de escala global, en la que esos pocos locos de antes se transformaban en muchos miles más.

Pero el fenómeno Horner ya venía sufriendo cambios importantes en los años anteriores. Y sobre todo estaba afectando a varias generaciones hasta ahora en silencio. Un momento curioso, justo el año pasado: In the lead, último corte de la banda sonora de acción de Nathan Furst, Need for speed, y un par de “Parabarás” brillan en el conjunto. El compositor, perfectamente consciente, reconocía en entrevistas la influencia que Horner tenía en su música, y estos días en su twitter admitía que la pérdida era para él como la de un “mentor”.

Pero antes ya habíamos escuchado a otros compositores tomar un camino marcado por nuestro querido Horner: el de no tener miedo a interactuar con el espectador. El de comunicar a través de él. Desde los colores expresivos de La joven de la perla de Desplat, claramente influenciada por Una mente maravillosa, hasta las líneas melódicas, coros y recursos pictóricos de la Maléfica de James Newton Howard, en las dos últimas décadas comenzaban a aflorar hornerismos que traspasaban las composiciones del ahora recordado compositor californiano.

El aluvión de sentimientos que su muerte ha provocado puede abrir a partir de ahora una etapa en la que el mundo de la música de cine no tenga miedo a ser sentimental, y a dirigirse a cada uno de los espectadores, del mismo modo que la señal de 3D se lanza a cada receptor de la sala para alterar su visión. Y de paso retomar la línea melódica de las composiciones, que Horner, y otros grandes compositores antes que él, entendieron como fundamental para enriquecer los recursos del cinematógrafo: escribir, contar, cantar, en lugar de balbucear, subrayar, e incluso provocar ruido.

Escribir, contar, cantar, es el legado de James Horner. Un compositor que aunó popularidad (Avatar, Titanic, Star Trek), con el arte de hacer música, y de ahí surgieron bandas sonoras que congregaron a partes iguales a amantes del cine y la música (Braveheart, Legends of the Fall, Glory). Un compositor que encontró en el drama grande, ese que ya no interesa hoy al público, el tapiz perfecto para expresar sus sentimientos y conocimientos, hasta el final de sus días (Black Gold, Cristiada, Wolf Totem).

Un compositor único e irrepetible, al que no se parecerá nadie nunca más que nosotros vayamos a ver y a escuchar. Una tragedia, esta sí, que va más allá de la que vivimos en 2004 cuando murieron Goldsmith y Bernstein, o 2006, cuando desapareció Poledouris, dejando tras de sí la esperanza en el aficionado de que aún quedaban muchos otros para continuar con el legado. Hoy, nada queda ya de aquel Hollywood que contaba historias para trascender, con compositores que eran imprescindibles para llevar a cabo esa labor. A menos claro, que el legado sea mostrado a las generaciones futuras. Y esa misión nos corresponde emprenderla desde hoy, con la ayuda de un montón de firmas, de aficionados y de profesionales, empezando por recordar al genio que despertó en nosotros al ser entusiasmado con una forma de contar historias.

Braulio

Puedes encontrar la versión en Inglés de éste artículo: TRIBUTE TO JAMES HORNER (1953-2015)

Especial Agradecimiento a Óscar Salazar por las traducciones

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Es un “goonie”, un “jedi”, un “daikini”. Desde los 80 es un fan de la música de cine y Horner su favorito.
Fecha: 5 julio 2015. Más sobre Apuntes,Compositores
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