The Sender

Escrito por Rubén Franco, el 3 noviembre 2017 | Publicado en Análisis

Su cartel, sugerente e inquietante, anticipaba emociones de todo tipo; en mi memoria perduraban imágenes confusas, tanto que sigo sin poder recordar si la había visto o no de crío. Aunque algún recuerdo intermitente me quedaba (especialmente el comienzo).

The Sender (1982)
Compositor: Trevor Jones
Año: 1983
Lo mejor: Todo, empezando por su tema central, que refleja perfectamente la melancolía y desolación del personaje principal
Lo peor:NadaNUESTRA NOTA

Y cuando la discográfica La-La Land Records editó el fantástico trabajo de Trevor Jones para el thriller de terror sobrenatural The Sender (Sueños Extraños, 1983), mi imaginación, esa de un niño que creció en los ochenta, volvió a activarse. Ni que decir tiene que fue un CD de obligada compra, y no tardé mucho más en ver la película.

The Sender – Un clásico del terror sobrenatural ochentero


En palabras de Quentin Tarantino, es  una de las mejores películas de terror de la historia, y si lo dice Tarantino pues…  igual tiene razón. Aunque vista la película, y sin restarle méritos (tiene escenas memorables y míticas), no está al nivel de obras maestras como The Thing, The Exorcist, The Changelling, Poltergeist, The Texas Chainsaw Massacre o The Haunting (la vieja). Pero como todo, sería objeto de un largo debate ponernos a debatir cuales son o no mejores películas de terror.

The Sender es una película sólida, digna, directa y bien elaborada; todo funciona perfectamente, desde la apertura hasta el incómodo epílogo, pasando por el desarrollo y el clímax final. Es un ejercicio de terror y suspense a reivindicar.

El argumento nos muestra a un joven desconocido (excelente debut del actor Zeljko Ivanek, un rostro habitual en mucha series y películas norteamericanas), que tras despertarse en pleno bosque, decide suicidarse hundiéndose en un lago, metiéndose para ello un buen montón de piedras dentro de su chaqueta deportiva (la típica norteamericana).

Tras este fallido intento (no será el último), es internado en un hospital psiquiátrico, donde el doctor Joseph Denman (un buen Paul Freeman, en un papel recién post- Raiders of the Lost Ark) asigna el nuevo paciente a la doctora Gail Farmer (buena interpretación también de Kathryn Harrold).

Entre la Doctora Gail Farmer y el nuevo paciente, apodado John Doe 83 (el típico nombre que allí le ponen a un desconocido), se establecerá un extraño vínculo emocional más allá de lo estrictamente médico; en su búsqueda por meterse en la mente de su paciente, que sufre una profunda amnesia, descubrirá que el joven tiene poderes sobrenaturales, provocando pesadillas, alucinaciones y terribles visiones a todos lo que le rodean, especialmente a la doctora (es the Sender, un “transmisor”).

En la trama tendrá especial relevancia la aparición de una mujer madura, que resultará ser la madre de John Doe 83 (junto con Zeljko se comen la película, cada aparición de la veterana Shirley Knight provoca zozobra y malestar), y todo desembocará en un intenso clímax donde el puzzle será resuelto y un epílogo hecho para dejarte con muy mal cuerpo.

Roger Christian (ganador de un Oscar por su trabajo en el Star Wars: A New Hope de 1977 por la mejor dirección artística y mejores decorados, todo en uno, y nominado por idéntica categoría sin premio por Alien en 1979) es el director de la película, su primer largo, y su trabajo es sobrio y sólido (mejor olvidarnos de que fue quien “perpetró” Battlefield: Earth, aunque en su haber tengamos la interesante Nostradamus).

Roger consigue cohesionar todo y darle un sentido a todo el conjunto final, sin apenas fisuras, ofreciendo un más que digno ejercicio de suspense y terror que contiene escenas oníricas a destacar entre lo mejor de los 80. Las visiones de Farmer con los cristales rompiéndose y sangrando, la escena de la decapitación o la brutal secuencia del tratamiento del electroshock convierten a The Sender en una pequeña joyita a reivindicar.

La atmósfera y fotografía de la película, y la excepcional banda sonora de Trevor Jones también ayudan, y de qué manera, a redondear el producto final. Especialmente Trevor Jones, quien siendo un primerizo, ofrece una de sus mejores obras ya en el comienzo de su carrera.

En definitiva, una película de terror y mucho suspense, muy típica de los 80, pero que todo buen aficionado al género que se precie no debería dejar pasar.

Trevor Jones – Music for Nightmares


Los inicios en la carrera de Trevor Jones (alguien que ya no tiene que demostrar nada de nada, es un valor seguro), uno de los últimos compositores que aún podríamos denominar como clásicos, eran ya para ensalzar y aplaudir.

Un tío que te firma en tres años te firma Excalibur, The Sender, The Dark Crystal y Nate & Hayes (Los Piratas de las Islas Salvajes, 1983), cuatro auténticas joyas, es un compositor a tener muy en cuenta (y sin olvidarnos de lo que vino después).

El suspense o el thriller no es un género que sea poco habitual en la carrera de Trevor Jones (que aprueba con un soberano sobresaliente), pero el terror propiamente dicho sí; pero si contamos sus breves apariciones, todas ellas son magistrales, empezando por The Sender, y siguiendo con la magistral Angel Heart (El Corazón del Ángel, 1987) o Hideaway (Asesino del Más Allá, 1995). Y sin olvidarnos de Arachnophobia (Aracnofobia, 1990). Y tampoco de The Appoinment (1981), aunque en honor a la verdad, de ésta simplemente la mento porque no la he podido ver/escuchar.

Esta asignación, The Sender, suponía además la tercera y última colaboración del compositor con Roger Christian, para quien había compuesto la música de los cortos Black Angel (1980) y The Dollar Bottom (1981), corto que se alzó con el Oscar en 1981 en su categoría.

Black Angel, de hecho, un corte de tono medieval y aventuras, dicen fue de significante influencia e inspiración para el Excalibur de John Boorman, un año después de aquel (y quien sabe si la carta de presentación de Trevor Jones para el director). Y Trevor Jones, a su vez, fue el encargado de incrustar la música clásica y de convencer a Boorman de la necesidad de meter música diegética. Es más, al final hasta música dramática y épica, colándose con éxito en la fiesta musical final de Excalibur (por cierto, las voces oníricas de ésta partitura se acercan mucho a ciertos usos en The Sender).

Y volviendo a The Sender… nos encontramos con una partitura llena de suspense alternada con melodía y momentos atmosféricos muy sugerentes, todo ello elaborado con un trozo monocromático musical, homogéneo y sólido, que para el que ha visto la película reconocerá (con buen juicio) que es uno de los verdaderos protagonistas de la función. Sin la partitura de Trevor, la película queda coja, especialmente porque transmite la soledad y el tormento del joven John Doe 83.

Y para los que amamos la música del sudráfricano, The Sender es un hermano pequeño de The Dark Crystal, especialmente por el trasfondo musical onírico de los sueños, que entronca con el místico de Cristal Oscuro, así como su melancólico tema central.

Y por último, mención aparte para el uso que hace Trevor Jones de algunas instrumentaciones musicales que acentúan ese sonido del fantástico y el terror, especialmente el Waterphone, un instrumento musical atonal que provoca un sonido inquietante y desolador, y que ya escuchamos en el principio de los Main Titles y en el tramo final de los mismos, generando malestar y mal rollo a través de su sonido vibrante y etéreo.

The Sender – Análisis Temático


Trevor Jones ofrece dos temas para envolver de forma precisa la piel musical de The Sender, sirviendo perfectamente al hilo narrativo de la historia, uno principal, de corte melancólico, para el aspecto emocional de John Doe 83, y otro para todo lo relacionado con el aspecto sobrenatural de John Doe 83, casi al estilo del mítico Dies Irae (El día de la Ira):

1) Leitmotiv principal (Main Theme): Este tema, que es el primero que escuchamos nada más comenzar la película, es de corte melancólico, una bella pero triste melodía que transmite perfectamente el pesar del personaje de John Doe 83, y que se basa en cuatro notas, dos ascendentes y dos descendentes.

Su primera aparición, en los Main Titles, tiene lugar cuando nuestro joven desconocido despierta en pleno bosque, cerca de la carretera y un lago. Trevor Jones introduce el tema central a través de una flauta dulce (tenor recorder), instrumento que todos los que amamos The Dark Crystal conocemos perfectamente, con ese tono meloso y suave, pura melodía.

Aquí refleja perfectamente la soledad del personaje, emparejado con la belleza del paisaje que le rodea, donde la sección de cuerda, maravillosa toda ella, hace acto de presencia para convertirse posteriormente en voz principal junto con el arpa.

El uso del tema central es recurrente a lo largo de la partitura para los momentos más dramáticos o emocionales, incluso de suspense, alcanzando un excelente y brutal clímax final en los End Credits, donde el inquietante epílogo final da paso a unos créditos musicales finales magistrales en tres fases; la primera, con el tema central interpretando de forma inquietante y desoladora con los sintetizadores y la flauta dulce (apertura y cierre musical), y en la segunda fase con la sección de cuerda ofreciendo una rendición final del tema central, casi un coda final para John Doe 83, donde una voz solista femenina, la trompeta y la flauta acompañan, con un bellísimo, florido  y melódico cierre cargado de melancolía.

Y como colofón, todavía se reserva una fase final musical dentro de los end credits donde los violines suenan aún más fuertes y potentes, con el coro acompañando, rematado por un clímax musical contenido pero poderoso.

Hay muchos más usos, como el bello y delicado Gail Returns Home o el terrorífico Attempted Suicide, la terrible visión que sufre la Doctora con espejos quebrándose y sangrando, cuyo significado es un nuevo intento de suicidio, y donde Trevor Jones usa unos sintetizadores maravillosos, violentos y potentes (este tono lo recuperará para la mejor escena de la película, la escena del electroshock), acompañados del tema central interpretado por una fantasmagórica voz femenina muy del estilo de su trabajo en Excalibur.

2) Tema Sobrenatural (tema de las visiones): Este tema estilo Dies Irae lo encontramos en la segunda parte de los Main Titles, cuatro notas descendentes e inquietantes, cuando John Doe 83 trata de suicidarse en el lago ante el horror del público veraniego allí congregado. Jones utiliza el instrumento musical Waterphone para generar mal rollo, primero con acompañamiento de coro masculino, y tras una breve fase de transición de suspense, con el tema central interpretado por un solo de trompeta, vuelve al tema sobrenatural de nuevo de forma incensante y constante, cerrando con coros femeninos inquietantes y el uso del arpa para generar zozobra e inquietud.

Este tema es un motivo recurrente que Trevor utiliza en muchos cortes donde se nos presentan situaciones de tensión cargadas de elementos sobrenaturales, como la escena de la casa  de la Doctora Farmer, donde ésta cree ver a John Doe 83 robándole un collar. En The Intruder, excelente corte de desarrollo, utiliza además texturas musicales sugerentes y envolventes con sintetizadores pad, y donde el tema central también hace acto de aparición.

También es un tema que se vincula de alguna manera con las ensoñaciones, con el mundo de las visiones o los sueños (casi como hiciera el bueno de Charles Bernstein con la primera y maravillosa entrega de A Nightmare on Elm Street), como se hace patente en el corte The Necklace is Found, donde la perpleja Doctora ve como el collar que había visto desparecer vuelve a aparecer en otro lugar, donde el tema sobrenatural adquiere tonos de ensoñación, o el Journey to the Clinic, corte no usado y que se corresponde justo con el viaje de John Doe 83 al hospital psiquiátrico tras la escena de los Main Titles, cuyo uso nos daría pistas de que algo extraño acompaña a dicho personaje.

The Sender – Car Chase y The Cabin


Estas dos piezas son dos temas que merecen ser destacados dentro de la partitura por su desarrollo e incidencia en la historia, prueba irrefutable de la maestría de Trevor Jones.

El primero de ellos es el Gail Encounters Jerolyn / Night Pursuit / Car Chase. Este largo corte narra el encuentro de la doctora Gail Farmer con Jerolyn, la madre de John Doe 83, y como la persigue en una larga escena cargada de misterio y suspense, que desemboca en una sobrenatural persecución de coche con revelación incluida.

El corte nos presenta el tema sobrenatural (ya indica mucho sobre la misteriosa presencia de Jerolyn, de que algo no va bien), Trevor Jones construye una larga pieza de suspense musical muy intensa y excelentemente desarrollada, intercalando ambos temas, desembocando en una pieza de acción final para la persecución del coche de la Doctora por parte de otro vehículo donde se monta John Doe 83 en el asiento del copiloto y conducido por… “nadie”.

La música transmite una sensación fría y distante, casi fantasmagórico (de continuo mal rollo) y sugiriendo que algo va a acabar sucediendo, donde se ve por parte del compositor una empatía máxima con la historia que vemos en pantalla.

La otra pieza, The Cabin, que tiene lugar en una cabaña donde descubrimos todo lo que le ha pasado a John Doe 83 y su madre (Jerolyn), es otro largo corte donde destaca el uso del tema central interpretado por un solo de violín que casi emula el sonido de una nana, de corte inocente y angelical (transmitiendo el amor maternal de Jerolyn por su hijo, aunque nada más lejos de la realidad), y que es asociado a Jerolyn (en el CD solo aparece en este corte, aunque su uso es anticipado en una escena bastante anterior al clímax).

La pieza es dramática, y la orquesta y los coros se lucen en el desarrollo de la misma, ajustándose como el bisturí de un cirujano con total precisión a toda la batería de escenas de la secuencia final, desde las más emotivas y emocionales hasta las más misteriosas e inquietantes.

The Sender – En Conclusión


The Sender, o Sueños Siniestros, es un excelente ejemplo de un cine que mimaba los detalles, que era la suma de muchas virtudes (dirección, fotografía, actuaciones, guión, banda sonora…), y sin alcanzar el nivel de genialidad, si permanece como una película de referencia del horror y el fantástico de los 80 por varias “set pieces” francamente potentes, como las ya comentadas.

En ello, es parte vital Trevor Jones, un primerizo que de primerizo tenía bien poco. Uno de esos compositores que siempre sabía lo que se hacía, y que le ponía emoción y corazón a lo todo lo que componía.

Su tema central es la voz desgarradora y melancólica de un personaje traumatizado por sus dones y por su madre, que no encuentra su lugar en el mundo que le rodea, y ese don, esa “transmisión” al que somete a los que le rodean, tiene también una voz musical clara y precisa, con ese tema estilo Dies Irae.

The Sender es MUSICA DE CINE, en mayúsculas, y ayuda a narrar con la misma fuerza que su guión, las interpretaciones o la puesta en escena. Y eso la convierte en una magistral banda sonora, una que debería figurar en toda vitrina de los aficionados a la música de cine que se precien.

Así que, sino tienes esta edición, ya estás tardando.

The Sender

01. Main Titles (05:24)
02. The Intruder (05:06)
03. Attempted Suicide (00:51)
04. Gail And The Sender (Main Theme) (02:22)
05. The Necklace Is Found (01:07)
06. Night Time Medication (01:30)
07. Journey To The Clinic (01:29)
08. The Parting (01:18)
09. Gail Returns Home (01:25)
10. Gail Encounters Jerolyn / Night Pursuit / Car Chase (06:21)
11. The Cabin (08:16)
12. End Credits (03:08)

Duración total: 38:17 minutos
Compositor: Trevor Jones
Sello: La La Land Records
Formato: CD
Fecha de publicación: 28 de Junio 2011
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E.T.despertó una afición que terminó en pasión por Jarre, Schifrin, Grusin, Rózsa y sobre todo Goldsmith.