Star Wars: 40 años de Emoción

Escrito por Rubén Franco, el 15 diciembre 2017 | Publicado en Apuntes, Compositores

Hace 40 años nacía servidor, y hace cuarenta años, entre otras muchas cosas, se estrenaba Star Wars: A New Hope (La Guerra de las Galaxias, 1977), una de esas películas que hicieron historia, un auténtico éxito de público y crítica que cambió tanto la forma de hacer como de entender el cine (quizás el momento también de acuñar el término blockbuster, pero de calidad).

Sobre el universo de Star Wars se han dicho tantas y tantas cosas, que poco más se puede añadir que no sean anécdotas o experiencias personales, es decir, emotividad pura y dura, con o sin control (cuidado no te llamen friki). Pero vamos allá con nuestra pequeña aportación.

Star Wars – The Year We Make Contact


Todos aquellos que amamos el Universo de Star Wars, sea cual sea el grado, tenemos un momento en el que sabes que te has enganchado, el “click” de ese engranaje que hace que Star Wars sea parte de tu vida, casi una filosofía de vida para algunos.

El mío sería difícil situarlo, pero indudablemente se encuentra ligado a los Ewoks, probablemente a mediados de los 80 (que década para ser joven y crecer empapado de la mejor época para el fantástico y la ciencia ficción que quizás haya dado el cine).

En aquella época mis padres me hacían soñar y amar el cine cada vez que pisábamos una sala (E.T., Innerspace, Star Trek IV: The Voyage Home, The Goonies…), y es que mi padre era un niño más, uno que amaba ese espíritu de aventuras que tan buenos réditos dio en aquella década dorada.

Y en uno de esos cines de verano, al aire, en el mediterráneo (quizás Benidorm, quizás Torrevieja, no lo consigo recordar con precisión), la fantasía se desató con Return of the Jedi (El Retorno del Jedi, 1983), dicen que la más floja de las tres originales (vale, sí), pero yo sigo amando esa película, con momentos gloriosos (el triángulo de la triple E, Endor-Espacio-Emperador, que tiene lugar en el clímax final es maravilloso), y un John Williams desatado (Into the Trap, entre otros muchos cortes, es una auténtica gozada).

Evidentemente era pequeñito, pero aquella experiencia me fascinó, me dejó tocado. Acababa de asistir a un espectáculo de magia cinematográfica (esa magia que George Lucas ni rozó en su nueva trilogía).

A aquella, curiosamente, le siguieron las dos películas de los Ewoks (manda bemoles, dirá alguno, pero sí, es lo que hay), con lo que lo que ver Ewoks significa pensar en el Universo de Star Wars, pero entonces, en pleno boom de los videoclubs, con el VHS, el BETA y el 2000 haciendo estragos (yo siempre fui de BETA), llegó la hora de La Guerra de las Galaxias y The Empire Strikes Back (El Imperio Contraataca, 1980), donde se afianzó mi amor eterno por la saga de Star Wars. Pero…

¿Qué es Star Wars?


Para ésta estúpida pregunta (pensarán muchos) hay respuestas de todo tipo. Algunos dicen que el cielo, otros una basura (sí, esto lo he oído también).

Para mí Star Wars es un universo al que poder evadirse dentro de ésta vida que nos ha tocado vivir, mejor o peor. Son horas de diversión y fascinación, entrenamiento de calidad.

No concibo mi amor al cine sin Star Wars, y si me apura, sin Star Trek. No soy de esos que para ensalzar a una saga machaco a la otra; son las dos caras de una misma moneda, dos formas de entender la ciencia ficción y las aventuras. En Star Wars hay mucho más de lo último, eso sí.

Pero volviendo al fenómeno Star Wars, sí creo que es una de esas películas, para los que tuvieron la fortuna de vivir aquel histórico año, que causaron furor y revolucionaron el cine. Aquí, en España, sería en las navidades del 77 (en Usa, unos meses antes, en mayo).

Para convertirse en algo más que una película, para conseguir ser un universo, para que traspase la pantalla, Star Wars debe captar tu atención, debe provocar un ESTÍMULO que fije tu atención, y cuando éste tiene éxito, se produce entonces un fenómeno que crece dentro de ti, una magia como pocas veces podrás ver o experimentar, convirtiéndose en parte de tu vida; EMOCIÓN.

Para mí, cada vez que pienso/leo/escucho algo relacionado con Star Wars, mis sentidos arácnidos se ponen en funcionamiento. No me sucede lo mismo, por poner un ejemplo, con The Lord of the Rings (la saga original, no la del Hobbit, me encanta, es entretenimiento de primer nivel), pero con Star Wars se despiertan sentimientos y emociones que a veces uno no controla.

Y eso, en resumen, es lo que significa Star Wars para, auténtica EMOCIÓN, de la buena.

Star Wars: La película


40 años después volveremos a ver a Luke Skywalker (Mark Hamill) más madurito, igual que Carrie Fisher (descanse en paz, Princesa Leia), en el nuevo capítulo de la nueva trilogía que continua la original que esbozase el amigo George Lucas, pero 40 años atrás, estos dos personajes más el tristemente defenestrado Han Solo (entre otros muchos más personajes, como Obi Wan, un gran Sir Alec Guiness, o el gran Peter Cushing) mostraban a un mundo expectante un universo lleno de color y magia.

Los efectos especiales, nunca mejor dicho, eran de otra galaxia, y aunque hoy puedan parecer viejos, ese maravilloso maquetismo ha envejecido magistral, conservando su encanto y emoción. Envidio esa sensación que debieron tener aquellos que vieron en directo el primer capítulo de la saga galáctica.

La historia (un poco de aquí, un poco de allí), multigénero pero sin pausa desde el espectacular prólogo al brillante epílogo, contó con la complicidad de un trabajo de equipo como pocas veces se ha visto (fotografía, guión, efectos especiales, banda sonora, vestuarios,…). Fue una de esas películas impecables como pocas veces se había visto en un cine.

¿Y que la convirtió en una fenómeno social? La respuesta será diferente según a quien preguntes, porque son muchas las set pieces o razones por las que una película se puede convertir en clásica.

Para empezar, hablando de set pieces, una de las mejores aperturas cinematográficas jamás rodada, con el asalto del destructor imperial a la nave diplomática de la princesa Leia. Amigos, eso es harina de otro costal. Solo con eso podríamos hacer un corto, tener entidad propia y estrenarlo.

Las buenas películas, me dijo una vez un profesor de guiones (Sergio G. Sánchez) durante un curso, son aquellas que  permiten extraer escenas enteras de la misma y que tengan entidad propia, y aquí, señores, hay a puñaos: la batalla de Yavin, el prólogo, la destrucción de Alderaan, la escena del compactador de basura, la cantina de Moss Eisley, la muerte de Obi Wan, la huida de la estrella de la muerte …

Star Wars es un prodigio, redonda, fresca, única e irrepetible (solo mejorada, tres años después, por aquella joya que supuso El Imperio Contraataca).

Y que decir de John Williams… auténtico valedor musical de la saga, todavía impartiendo lecciones de composición. Su mastodóntica creación musical le supuso un nuevo Oscar, y revitalizó el mundo de la música de cine con un tono clásico en una época, los 70, donde la experimentación y la electrónica (aún en pañales, pero en auge) copaban mucho del cine de aquella época.

Él tiene muchísima parte de la culpa de que el Universo de Star Wars tenga entidad propia. ¿Quién no conoce el tema principal o la marcha imperial?

Con dos pinceladas, y sin despeinarse, compone una partitura variada, rica temáticamente, espectacular y vibrante, donde además se permite el lujo de crear dos piezas maravillosas para la banda de la cantidad Moss Eisley (puro jazz rítmico y desenfadado, con un sonido alienígena en algunos momentos que es una pasada).

Y todavía hoy, HOY, con lo explorado que está ya el Universo musical de Star Wars, aún sigue al pie del cañón (no nos faltes, Williams, por dios, no nos faltes), ofreciendo ideas nuevas, temas memorables.

Solo ver el clímax final, la batalla de Yavin con la Estrella de la Muerte a punto de ejecutar su disparo (cuando el tema de la fuerza emerge en el tramo final, se me ponen los pelos como escarpias y me asoman lágrimas auténticas de emoción) y la escena del Salón del Trono (por dios Williams…¿de donde demonios sacaste la inspiración), o oírlo en CD, es la prueba irrefutable de que John Williams fue, es y será uno de los dioses del Olimpo del cine en cuanto a bandas sonoras. Único e irrepetible.

Tres años después, la leyenda se acrecentaría con la marcha imperial, el tema de Yoda, la batalla del sistema de Hoth… y tres años después, lo mismo. Eso es John Williams. ¿Conformismo? Jamás, creatividad absoluta.

Star Wars se convirtió hace 40 años, con la suma de todo y de todos, en una marca que aún, hoy día, perdura y sigue creciendo con un legado cinematográfico que sigue más vivo que nunca, alargando la sombra de lo que se sembró en aquel año, 1977.

Star Wars – Conclusion (Sit and Listen, please)


Cuando estaba en tercero de BUP, tenía un compañero, Javier Mendivil, que vino a mi casa. Yo tenía de aquella lo más que se podía tener de Star Wars, el doble CD de Polydor, una cajita negra y maravillosa que guardo como oro en paño.

A él le gustaba, en general todo tipo de música (rock, reggae,…), de la buena como digo yo (The Eagles, The Doors…), y le encantaba el cine. Se extrañó un poco al ver que tenía bandas sonoras (“¿pero de verdad escuchas música de cine?”).

Yo le propuse un viaje musical de doce minutos; baje la persiana del todo, inundando de oscuridad la habitación y le dije; “túmbate al suelo boca arriba y simplemente escucha”.

Apagué la luz y puse la batalla de Yavin (The Last Batlle se llamaba aquel corte) lo más alto que daba el reproductor. Yo hice lo mismo; me eché boca arriba, cerré los ojos y escuché.

Mis padres, por supuesto, no estaban en casa, sino salía yo y el reproductor de música por la ventana.

Aquellos doce minutos jamás los olvidaré en mi vida; fue apoteósico y vibrante, a bordo de un imaginario X-Wing, atacando la estrella de la muerte y repeliendo el fuego de los Tie Fighter.

Cuando la música finalizó, con los pelos como escarpias y alguna lágrima contenida (y alguna otra rodada), encendí la luz y miré a Javier.

Su mirada era de comprensión absoluta, y aunque apenas pudo articular palabra,  supe que había entendido que era lo que yo sentía cuando escuchaba música de cine.

EMOCION

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Fecha: 15 diciembre 2017. Más sobre Apuntes,Compositores
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