Sobre AsturScore

Un grupo de buenos amigos que aman el cine y sobre todo su música. De las bandas sonoras y sus compositores han hecho su pasión y la comparten con todo el mundo en esta página. ¿Quieres conocerlos en persona?

Rubén Franco

FUNDADOR, ARTICULISTA Y REDACTOR JEFE
Recuerdo que siendo crío, con unos seis añitos de edad, ver “E.T.” en el cine con mis padres, gritando asustado cuando Elliot y E.T. se descubren en plena noche por primera vez, levantándome del asiento cuando huían en la persecución final, o llorando cuando se despiden al final, envuelto y aderezado todo ello con la música de un genio, John Williams, quien seguramente sembrase la primera semilla de mi afición a la música de cine.

Gracias a mis padres y su afición por el cine, crecí viendo en el cine joyas como Innerspace o “Los Goonies”, o alquilando en el videoclub películas como “Gremlins” (la cual vi seis veces en dos días), “Explorers”, “The Twilight Zone”, “Krull” o “The Swarm”, películas cuyas bandas sonoras me cautivaban.

Poco a poco, fui descubriendo que Jerry Goldsmith era mi compositor preferido, y en mi opinión, quien mejor ha entendido el arte de hacer música de cine. Muchos están a su nivel, como Bernard Herrmann, Miklós Rózsa, Maurice Jarre, Lalo Schifrin, Dave Grusin o John Williams, pero Goldsmith siempre fue, es y será mi preferido.

El punto de inflexión definitivo para el devenir de mi afición vino de la amistad que consolidamos tres amigos en Gijón: Eduardo, Carlos y yo. Entre los tres vimos crecer y madurar nuestra pasión por la música de cine, desembocando en el inicio de un proyecto llamado Asturscore, donde un gran puñado de amigos (Berto, Pablo, Braulio y los tres amigos iniciales) hemos decidido dar un pasito adelante y hablar de nuestra afición más amada: la música de cine.

Porque nos gusta la música que se ve.

Eduardo Con

FUNDADOR Y ARTICULISTA
Mi afición al cine había hecho que alguna vez me fijase en su música pero con “Batman” fue distinto, no paraba de tararear su tema. Recuerdo, como si fuese ayer, cuando Rubén me enseño la cinta, con el score de Danny Elfman, e insistirle que me la grabase. Cuando me hizo ese gran favor no paraba de escucharla, había descubierto que ¡me gustaba la música que veía!

Al margen de Elfman empecé a descubrir otros compositores (que ahora son imprescindibles en mi discográfica) como: Jerry Goldsmith, Christopher Young, James Horner, Richard Band, David Newman,… y un largo etcétera.

Braulio Fernández

FUNDADOR Y ARTICULISTA
Soy un “goonie”, soy un “jedi”, y soy un “daikini”. Que más puedo decir. Lo fui durante toda la década de los 80, cuando era un niño, y el problema es que lo sigo siendo hoy en día. Buena parte de culpa la tiene la música de cine, que es mi país de nunca jamás. Con solo dar un golpecito a un triangulito acostado me traslado a un mundo imaginario en el que siempre he echado de menos a mucha gente. Todos aquellos que se pierden la más bonita expresión de arte que he conocido. Como decía Basil Poledouris, una imagen vale más que mil palabras, y una melodía más que mil imágenes. Es la Música de cine.

Mis géneros favoritos son la ciencia ficción y la animación, pero por encima de todo la aventura. Mi madre me llevó con dos años a ver al cine El retorno del Jedi, con poco más Indiana Jones y el templo maldito, y cuando con ocho años salí del Teatro Calderón de Valladolid de ver Willow lo tuve claro: no hay nada más emocionante en el mundo que lo que sucede en la sala oscura de los cines, y si James Horner, Jerry Goldsmith, o John Williams, han tenido algo que ver, mejor todavía.

Carlos Mulas

FUNDADOR, ARTICULISTA, REDACTOR Y ARTES GRÁFICAS
Siempre me gustó todo tipo de música, desde la clásica al heavy metal. Hay muy pocos géneros musicales que me disgusten realmente. Pero la música de cine es una pasión, quizá desde pequeñito, por muchos de los títulos que en su día fui a ver al cine:
“E.T. el extra-terrestre” (1982), “La Guerra de las Galaxias” (1977), “Masters del Universo” (1987), “Indiana Jones y la última Cruzada” (1989), “La Jungla 2: Alerta Roja” (1990), “Gremlins 2” (1990).

Desde luego la música de estas películas no es nada desdeñable, incluso hay un par de clásicos y otras dos obras maestras. Pero fue a través de la televisión donde empecé realmente a valorar lo que escuchaba al mismo tiempo que lo que veía, y comencé a guardar anotaciones con los nombres de los compositores, película y año. Seguramente fue durante los últimos años de colegio (E.G.B.) que mi pasión por la lectura, sobre todo de ciencia ficción, me llevó a ver “2001: Una Odisea del Espacio” (1968) y “Star Trek: La Película” (1979). Fue cuando descubrí la importancia de la música en las películas, sobre todo con “Star Trek” donde el nombre de Jerry Goldsmith se quedó conmigo para siempre.

Ya en el instituto (B.U.P.) conocí a Rubén y entonces se desató la tormenta… Teníamos gustos muy parecidos y su acceso a películas de videoclub, que yo no tenía, nos permitió grabarnos cintas con multitud de main titles y end titles de películas y series, sobre todo de carácter fantástico y de terror. Menos de un año después tenía en mis manos mi primera cinta “Battlestar Galactica” (1978) de Stu Philips, y pronto llegarían multitud de vinilos que grababa una y otra vez para mis amigos, y un primer CD llamado “Alien” (1979). Cuando compramos juntos una serie de bandas sonoras que salieron en los kioscos, comenzó el verdadero tour de force del coleccionismo que, mal que nos pese, nos ha dado tantas satisfacciones como dinero nos ha costado.

Con la facilidad que ahora podemos comprar casi cualquier título que se nos ocurra, me viene a la memoria la ilusión que me hacía cualquier banda sonora que encontraba en una tienda, por el hecho de ser una banda sonora, incluso sin tener dinero para comprarla. Eran otros tiempos…

Pablo Laspra

FUNDADOR Y COMPOSITOR
La verdad que no recuerdo muy bien cuando se despertó exactamente en mi el interés por la música de cine. Probablemente estuviera latente debajo de todas las capas de música clásica que tuve que estudiar, y llegado el momento, se abrió al exterior para hacerme descubrir una de las aficiones (y en este caso profesión) mas bonitas y enriquecedoras.

Desde pequeño mi vida ha estado vinculada a la música. Primero hice la carrera de piano, luego la de Historia y Ciencias de la Música, y finalmente, me especialicé en Dirección Orquestal, Nuevas Tecnologias y como no, Composición Audiovisual, de lo que trabajo actualmente, componiendo música para cortometrajes, documentales, y series de televisión.

Mi punto de vista en esta web tratará de ser bastante analítico, desgranando las sonoridades de los compositores, y buscando puntos comunes entre unos scores y otros, para definir lo que podríamos llamar “Sonido Williams”, “Sonido Goldsmith”, “Sonido “Elfman”… Espero estar a la altura!

Me defino como un músico ecléctico, pero mis fuentes principales siempre han sido claras. Aunque el sonido Williams me atrajo en mis inicios, ahora me acerco mas a las sutilezas de Goldsmith, Silvestri, Powell o Randy Newman. Espero que con los años pueda transmitir tanto en tan pocas notas, como hacen estos grandes maestros, fuente de inspiración para todos los compositores audiovisuales.

Berto Pena

FUNDADOR, REDACTOR Y DISEÑADOR
Mis primeros recuerdos de las bandas sonoras se remontan a finales de los 70. Por entonces yo todavía era un niño y corría entre las butacas del cine como si fuera mi propio parque temático. Recuerdo especialmente tres películas que despertaron en mí la pasión por la música de cine. Fueron Ben-Hur (de Miklós Rózsa), El Abismo Negro (John Barry) y La Guerra de las Galaxias (John Williams). Música a lo grande.

Poco a poco, año a año, y especialmente a partir de mi adolescencia, fui convirtiéndome en un apasionado de la música de cine. Especialmente me enamoré (todavía hoy lo estoy) de los grandes clásicos: el mencionado Rózsa, Bernard Herrmann, Elmer Bernstein, Franz Waxman, Dimitri Tiomkin, Victor Young o Alfred Newman. Muchos de sus trabajos dejaron huella en mí más que las propias películas y las historias que contaban.

¿Ahora? Ahora escucho casi cualquier cosa y me sería muy difícil elegir tres o cinco compositores. A los citados clásicos añadiría a Jerry Goldsmith, Basil Poledouris, Anne Dudley, Roque Baños, Bruno Coulais, Christopher Young y Richard Band.

En mis casi cuarenta años no he dejado de amar la música de cine. Me acompaña cada día y ahora, junto a otros “locos enamorados” como yo (sí, los cinco chalados que están encima de mí en esta página), le contamos a todo el mundo nuestra pasión. Que no es otra que la música que se ve.

Dani Fernández

COLABORADOR
Mi afición a las bandas sonoras viene de mi afición al cine desde bien temprana edad. Recuerdo ir al videoclub a alquilar películas o despertarme cada mañana temprano para ir a ver la cartelera del cine de verano que estaba al lado de mi casa. La música había sido una cosa que hasta ese momento me había pasado totalmente desapercibida.

Fue en 1986 viendo una película llamada “Terrorífica luna de miel” dónde por primera vez me fijé más o menos en la música. Recuerdo impresionarme con la tremenda obertura musical que tenía esa peli. Pero todo se quedó ahí, en una mera sugestión. No fue hasta principios de los 90 cuando comenzase a ir al cine de forma regular y cuando, poco a poco, me fuese percatando que en las películas había una cosa que se llamaba música. Cuatro películas fueron responsables de ello: “La edad de la inocencia”, “La lista de Schindler”, “Speed” y, sobre todo, “Leyendas de pasión”. Recuerdo quedarme prendado de la música de esta película y estar aguardando, en la época en que la ponían en el canal +, a que pusiesen el trailer para escuchar su música.

Todas estas películas fueron sembrando la semilla para que en 1996 mi afición por fin germinase. Llegó otoño y con él una peli que trataba de la alianza entre un dragón y un caballero para salvar al reino de un tirano. La única manera de matar al tirano era matar al dragón ya que por un extraño vínculo sus destinos estaban unidos. En el momento final del sacrificio comenzó a sonar una música que automáticamente se me quedó grabada. Sin darme cuenta, se me había puesto la piel de gallina y los ojos llorosos. Me pregunté qué era eso que estaba escuchando, de dónde había salido. Fue uno de los momentos más hermosos y subyugantes de mi vida. Desde eso momento comencé a investigar más y más sobre música de cine, a comprarme mis primeros discos, a descargarme música y a convertirme en un auténtico fan de la música para las películas. “Dragonheart” selló mi pacto con este mundillo.

Marta Laspra

COLABORADORA
Siempre me gustó la música y apasioné el cine desde bastante pequeña, así que supongo que sólo era cuestión de tiempo que me empezara a gustar la unión de estas dos. Recuerdo que mi primera banda sonora en CD fue “El Rey León”, y que en casa teníamos el vinilo de “La Misión”. Estas se podrían considerar las semillas de lo que es ahora, aunque un gran impulso fue los temas que tocaba con el violoncello en la orquesta. Tener ante mí partituras de filmes como “Star Wars”, “Jurassic Park” e incluso la misma “La Misión” resultaba emocionante, puesto que de un modo u otro participábamos de aquellas películas que tanto me gustaban.

Con los años, y más recientemente en mi trabajo como editora audiovisual he visto que la música resulta fundamental para el funcionamiento de un filme, y creo que ello también me ha ayudado a verle el encanto a este mundo de las bandas sonoras.

Como a mis colegas de la web, los grandes compositores de bandas sonoras también constituyen una parte importante en mi biblioteca musical, pero me llama especialmente la atención el cine, y por ende la música, oriental, así que allí es donde centraré más mi atención, además de en los montajes de la web.

Fernando Ayuso

COLABORADOR
Fernando AyusoPertenezco a la generación que ha crecido con las películas de Disney de los 90 (mi primer recuerdo en un cine es viendo La Bella y la Bestia en compañía de mi madre, tenía tan sólo tres años), por lo que mi infancia siempre irá ligada a nombres como Alan Menken, Hans Zimmer y Jerry Goldsmith. Sin embargo he de reconocer que durante los primeros años sólo me fijaba en las canciones. No fue hasta que tuve seis años, visitando el mueble de los cds de mi padre cuando descubrí uno que significaría mi inicio personal en este gran mundo de las bandas sonoras: “Leyendas de Pasión”. James Horner me hizo descubrir que detrás de las películas había un mundo de emociones que hasta entonces había ignorado. Tres años después con “Titanic” todo se consolidó y empecé a investigar qué más había hecho este señor, y fue gratificante descubrir que me había encantado su música en más de una película sin saber que era suya, y que era el compositor de obras tan magníficas como “Braveheart”, “Krull”, “The man without a face”, “Aliens” o “The Land Before Time” entre otras muchas.

Mucho tuvo que ver también la fructífera relación de dos directores con sus respectivos compositores que han conseguido que ame cada día más el mundo cinematográfico: el dúo constituido por Steven Spielberg y John Williams, y por supuesto el formado por esos dos genios llamados David Lean y Maurice Jarre.

Era cuestión de tiempo descubrir otros compositores que me iban a marcar a lo largo de los años, como Miklós Rózsa, Bernard Herrmann, Franz Waxman, Ennio Morricone, Georges Delerue, Philippe Sarde o la extensísima e impresionante obra de Jerry Goldsmith. Hoy día mis constantes esfuerzos para que a mi novia le encante este mundo, y la existencia de nombres como Newton Howard, Powell, Zimmer (cuando se toma en serio su trabajo), Arnold, Beltrami, Desplat, Giacchino, Iglesias o Marianelli hacen que siga manteniendo la afición y siga teniendo esperanzas cada día de que salga una obra, como mínimo, interesante.

Óscar Salazar

COLABORADOR Y TRADUCTOR

Óscar SalazarÓscar nació en Barakaldo (Bizkaia) hace unos cuantos años. Gran parte de ellos los ha pasado enganchado a una pantalla, desde que descubriera por primera vez que un tipo en pijama podía volar. Después llegaron la música que acompañaba a las imágenes y los libros que las generaron. Ninguna de las tres cosas ha vuelto a abandonarlo. Entre sueños, estudió Ingeniería Industrial y lleva una vida paralela en la que trabaja en una gran multinacional. Incluso, hasta es posible que alguno de vosotros os hayáis encontrado con él en el mundo real.

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