Kong: Skull Island

Escrito por Rubén Franco, el 22 junio 2017 | Publicado en Análisis

Kong: Skull Island (Kong: La Isla Calavera, 2017) es la clase de  película de aventuras de toda la vida, pasada por el filtro moderno, no cabe duda (espectacularidad y efectos especiales a raudales); dicho de otra forma, una película muy digna para pasar el rato, sin mayor pretensión, que es lo que debería haber sido el mega King Kong de Peter Jackson, que fracasó por sus elevadas pretensiones, aunque también sea dicho (con justicia) tiene sus aciertos (sobre todo, y por encima de todo, sus efectos especiales y James Newton Howard).

PlKong: Skull Island (2017)
Compositor: Henry Jackman
Año: 2017
Lo mejor: El tema central, especialmente The Island, un buen momento de inspiración, y dos cortes de acción, Man Vs. Beast y The Batlle of Skull Island
Lo peor:Todos se va al garete a la media hora, falto de inspiración, industrializado y sin almaNUESTRA NOTA

En lo que fracasa, vilmente, es en el campo de la banda sonora: desperdicia una oportunidad de oro de ofrecer un trabajo memorable de aventuras, tirando por la calle de la música industrial marca de la casa, demostrando su incapacidad para ofrecer un trabajo al menos digno. Dicho de otra forma, va camino de ser uno de los peores trabajos de 2017 de lejos, o al menos un fracaso razonable.

La Isla Calavera: Pasen y vean


Me gustan las películas sin complejos, directas, pura aventura, aún con sus bajones o sus fallitos; las que apuestan por entretener con cierto criterio, sin complejos, sin ser pretenciosas, simplemente un vehículo comercial bien facturado que te desconecta directamente de la realidad durante un par de horitas.

Eso es Kong: Skull Island, donde la simpleza de su planteamiento es toda una oda a la aventura clásica: concebida como una “precuela” de King Kong, pero muy probablemente sin conexión alguna con ninguna de las versiones anteriores vistas (la de Jackson transcurre décadas atrás, siendo la versión más moderna), esta película plantea, en los EE.UU. setenteros de Nixon, la confección de una misión científica con apoyo gubernamental (militar) a través del denominado proyecto Monarch, liderado por Bill Randa (un buen John Goodman).

En el equipo de esa misión, cuyo objetivo es encontrar y estudiar la Isla Calavera, nos encontramos con un ex capitán del Servicio Aéreo Británico llamado James Conrad (un “muy” británico Tom Hiddleston), la bella fotógrafa Mason Weaver (Brie Larson, reciente ganadora del Oscar en el 2016 por Room) y el teniente coronel Preston Packard (como siempre, Samuel L. Jackson haciendo de Samuel L. Jackson, pero bien, que demonios), quien aporta a la misión un escuadrón de helicópteros de Viet-Nam (Sky Devils).

El verdadero fin de la misión es demostrar la existencia de monstruos, y cuando lleguen a la Isla, tras cruzar una tormenta huracanada realmente peligrosa, se encontrarán con toda una legión de ellos; desde reptiles descomunales a una enorme araña, sin olvidarnos del verdadero prota de la función, Kong… King Kong.

El director, Jordan Vogt-Roberts, quien dijo haber estado muy influenciado por los videojuegos de su infancia (entre los que cita Resident Evil), no se complicó ni un ápice, y teniendo todo un excelente despliegue de efectos visuales (es el King Kong más grande de todas las películas realizadas), acierta al plantear de forma directa y sencilla la trama y la acción, sin más que una sucesiones de acontecimientos y situaciones bien ejecutadas para entretener, mantener el ritmo y permitir el nuevo capítulo de la saga MonsterVerse que vendrá, Godzilla: King of The Monsters (2019), donde en el cierre de la película de Kong: Skull Island (algo habitual en Marvel para encadenar películas) nos presenta a Godzilla, RodanMothraKing Ghidorah.

El siguiente capítulo en el saga, en el año 2020, nos presentará al fin el reto maestro de la saga, nada más y nada menos que Godzilla Vs. Kong, la cual promete, seguro.

Entre muchas curiosidades, citar que dos de los monstruos que aparecen en la Isla Calavera lo hacían en escenas eliminadas del King Kong de 1933, la araña (aquí, en la nueva versión, da muy mal rollo) y una versión bastante primitiva del reptil (los Skull Crawlers), que el cartel de la película tiene un tono setentero muy a lo Apocalipsis Now (el guión original planteaba la época en el año 1917, pero al director no le convencía, y decidió rodarla ambientada en la época de Viet-Nam), que Michael Keaton y J.K Simmons iban a interpretar los personajes que finalmente hicieron John C. Really y Samuel L. Jackson respectivamente, y que el nombre de los personajes de Joseph Conrad y Hank Marlow están sacados del libro El Corazón de las Tinieblas, escrito por Joseph Conrad y cuyo personaje principal era Marlow (libro que inspiró, a su vez, el Apocalipsis Now de Francis Ford Coppola).

Lo dicho… pasen y vean. Merece la pena por el sano entretenimiento sin más que propone.

Henry Jackman – Bala al aire


Sería injusto comparar la música de Henry Jackman con la que hicieron sus predecesores; Max Steiner, John Barry, John Scott (que música tan buena para una película tan mala) o James Newton Howard, los 4 en niveles magistrales. Jackman no llega a la suela, pero lo peor es que prácticamente capitula desde casi el inicio. Es más, compáralo con la brutalidad de Alexandre Desplat para Godzilla (2014), primer producto del MonsterVerse que viene por delante. Mal, vamos.

Parece haber algún momento donde la música acierta en el tono, incluso logra un par de aciertos, pero finalmente es un producto industrial sin alma que se pierde en la modernidad y mediocridad que abunda en gran parte de la música de cine del Hollywood actual.

Recuerdo que su partitura para X-Men: First Class (X-Men: Primera Generación, 2011) era interesante y resultona, sin más, y su Puss in Boots (El Gato con Botas, 2011), aún siendo un pastiche de cuidado, también era resultona, pero salvo excepciones, ha ido desaprovechando todo tipo de oportunidades, desde la segunda parte de G.I.JOE (puro ruido y también poco que hacer son esas imágenes) hasta algunas realmente irritantes, como Captain Phillips (Capitán Phillips, 2013), quizás una de las más tristes y lamentables, digno de ser condenado a cárcel en el mundo de la banda sonora.

Es poner el piloto, añadir cuasi librerías musicales e industriales de ruido ambiente en modo truño y a cobrar. Es lícito, es un negocio, pero poco profesional. No hace mucho tiempo, se podía ser profesional y vivir de ello como un negocio.

Que narices, hay gente que lo ha demostrado, y el año pasado por poner un ejemplo, Bear McCreary con 10 Cloverfield Lane o incluso su The Forest. Es más, quisiera ver yo a compositores tan interesantes como Alexander Cimini aquí.

Así que… ¿Por qué Kong: Skull Island, una película la mar de entretenida, tiene esta partitura? En defensa de Jackman… vale, que narices, ni en su defensa… hay algún corte que se salva de la quema, algo que por ejemplo no sucede ni en Captain Phillips.

En el inicio de la película, los títulos de crédito, la preparación del equipo y la llegada a la isla no están mal, la verdad sea dicha (The Island es el momento de la partitura), pero luego, las pocas ideas que hilvana bien las deshecha tirando por terrenos habituales. Y toma malas decisiones: su mejor tema, aventura pura, el del proyecto Monarch, lo tira por el retrete cuando aparece King Kong, y el tema de éste, dicho sea de paso, que lo usa ya como el tema central, tiene músculo y es poderoso, pero para nada es memorable, original o retentivo.

La música de tensión es intrascendente y de piloto, la acción, en general, es pobre musicalmente (el ataque de la araña, la escena de acción del campo de huesos o la pelea del inicio entre el soldado americano y el japonés), sin ideas, también con el piloto puesto, y salvo la entrada de un tema a la americana, en relación al personaje de John C. Really (acertado en el tratamiento, pero una idea copiada sin más), el conjunto es pobre e irrelevante.

Kong: Skull Island se le ha quedado grande a Henry Jackman (Extra, Extra: nos llegan noticias desde el mundo de los aficionados a la banda sonora… ya lo sabíamos desde su asignación, o por no ser injustos, nos lo temíamos).

Al menos, no es un completo desastre… es simplemente un desastre.

Kong: Skull Island – Análisis Temático


Dentro de la partitura de Henry Jackman nos encontramos con los siguientes motivos:

1) El tema del Proyecto Monarch: Es un tema rítmico, donde los ostinatos de cuerda de los títulos de crédito marcan el tono de la pieza, y los metales construyen un motivo poderoso y épico, realmente el acierto de la partitura. Los títulos de crédito, Project Monarch, son un acierto (tanto musical como visualmente), y Jackman tiene el buen criterio de utilizarlo con percusiones orientales y con un tono rítmico y setentero con los punteos de guitarra (punteos que recupera en el corte de Into the Storm), en Assembling the Team, pero señores, el momentazo es The Island, cuando la comitiva militar y científica del proyecto Monarch llega a la isla. El tema es épico y grandioso, y por primera vez resaltan las imágenes y da la sensación de que ésta vez puede que el compositor nos sorprenda, pero dura poco la alegría. Aún así, momentazo.

2) El tema de Packard: El personaje de Samuel L. Jackson lleva asociado un tema de connotaciones musicales un tanto negativos, con notas musicales que tratan de reflejar que algo no carrula bien en Packard, casi desafinando a veces. Hay cierta intencionalidad, e incluso contexto geográfico-histórico (el toque de los punteos de guitarra muy setenteros), pero es un motivo que no va a ningún sitio, no aporta, y a veces da la sensación de que queda un poco fuera de lugar, de relleno, sin más que ambientar. Packard’s Blues es el perfecto ejemplo. Sin embargo, acierta en el uso del clímax final, especialmente en el corte de acción Man Vs. Beast, donde Jackman utiliza variaciones interesantes con el uso de las percusiones, uno de los pocos cortes de acción que se salvan junto con The Battle of Skull Island.

3) El tema de Hank Marlow: Es un motivo asociado al soldado norteamericano interpretado por John C. Really, habitante de la isla de Kong, y al que el compositor le otorga un tono musical patriótico y solitario (ha estado muchísimos años incomunicado del mundo, alrededor de 30 años). La trompeta (quizás el flugelhorn, que le da un tono más patriota) y el acompañamiento de cuerdas construyen un tema delicado, heroico y melancólico, que oímos en el corte Grey Fox y que recupera en el interesante corte Marlow’s Farewell.

4) El Tema de King Kong: Aparece por primera vez, desarrollado, en Kong the Destroyer, donde el rey Kong saca a paseo su destreza y fortaleza para destruir todos y cada uno de los helicópteros que han llegado a la isla. Aunque durante el enfrentamiento, con percusiones aderezando el conflicto (snare drums), Jackman saca el tema de Kong, es en la parte final del mismo, en una aparición poderosa y amenazadora donde sobresale el tema, uno que ya no nos abandonará hasta el final.

Es cierto que Jackman nos lo avanza, en los dos primeros cortes, South Pacific, breve pieza que mete un sonido misterioso que no simplemente ambienta pero que musicalmente se acerca al tema de Kong, así como la escena de acción que le sigue, The Beach, donde tras música de acción intrascendente e industrial marca de la casa, emerge un tema poderoso y muy amenazador para algo monstruoso que aparece en pantalla y no vemos, y que deja perplejos a los dos combatientes, japonés y americano.

Ese tema es casi la placenta del tema de Kong; una llamada monstruosa al misterio, una especie de recurso que sugiere la presencia de algo, un algo al que Jackman da vida en Kong the Destroyer.

El tema de Kong es utilizado en el largo corte The Temple, con un tono suave y misterioso, con un toco oriental, donde el tema de Kong aparece forma poderoso y cada vez más intensa (incluso con uso de coros, que le otorgan casi un carácter místico).

Es el tema emblema de la partitura, aunque tristemente no el mejor, y pocas veces luces de forma heroica, reservándose ese derecho final en el único corte decente de acción que hay, The Battle of Skull Island, donde Jackman consigue en algunos momentos, mediante variaciones rítmicas (añadiendo coros), e incluso la aparición fugaz del mejor tema de la partitura (el tema del proyecto Monarch, con los humanos ayudando a Kong), ayudar en pantalla en la confrontación final, incluso a ratos llega a ser vibrante, pero sin olvidarnos que no dejan de ser fuegos artificiales.

El resto de cortes de acción son tan olvidables como fallidos, irregulares e industriales; en el ataque de la araña, recurre al uso de percusiones sin más, que si bien en las manos de Mark Isham en The Mist estaban excelentemente ejecutadas para las monstruosas criaturas que emanaban de la imaginación de Stephen King, aquí son rutinarias, sin más, y luego tenemos toda la batalla con los Skull Crawlers en el campo de huesos, donde otra vez encontramos música industrial y sin alma, de relleno. Incluso el corte Kong the Destroyer, aunque despega algo en el tramo de la mitad hacia adelante, contiene más relleno en el inicio, como la acción del corte The Beach (éste, especialmente, me parece incluso fuera de lugar en términos musicales, desentona con el resto).

Si es cierto que hay unas sonoridades a las que Jackman recurre como para mostrarnos la monstruosidad de las criaturas, grotescas y amenazadoras; son las figuraciones que realiza con los violines, cuyas notas oscilan, suben y bajan, marean incluso, dan la sensación de vértigo, de que todo nos supera, sumando a veces las sonoridades de los metales, aquí más estilo mediaventures a veces, muy sonoros, muy pesados.

Finalmente, a modo de cierre, Jackman nos propone una rendición melódica, casi dramática del tema de Kong con las cuerdas en King Kong, que se erige finalmente en poderoso con la orquesta y el coro sumándose para cerrar el corte con el tema de Kong en lo más alto.

Las Canciones: Breve Mención


Será la época, los setenta, serán las canciones… yo que se. Pero cada vez que sonaban los Creedence o Black Sabbath, o ese genial White Rabbit de Jefferson Airplane, la pantalla del cine se iluminaba (sin olvidarme de la genial Long-Cool Woman, con un sonido muy de la Credence). Todas las canciones que aparecían sumaban, incrementaban la sensación tanto de aventura como de contexto histórico-musical-geográfico.

Destacar, por ejemplo, la brutal canción de Paranoid, de Black Sabbath, que suena mientras los helicópteros están bombardeando la isla, justo antes de que Kong comience a repartir leñazos entre los helicópteros, o el Run Through the Jungle de los Credence Clearwater Revival, que como muchos adivinaréis suena cuando vemos a los protagonistas atravesando la jungla.

En definitiva, en mi opinión, uno de las mejores bandas sonoras de canciones de toda la historia del cine. Brutal selección, que se come con papas el trabajo de Henry Jackman.

En Resumen


Partitura fallida, aunque en algunos momentos consiga incluso mostrarnos cosas interesantes (decir que el corte The Island es uno de los mejores del año sería a estas alturas pretencioso, pero si creo que sería un momento a destacar en el 2017, sin más). Henry Jackman es un compositor sin personalidad, que sigue sin encontrar su sonido (tristemente, es uno de muchos… de casi todos), y que, en mi opinión sigue desperdiciando oportunidades, sin más.

Al menos, siendo un suspenso, es un suspenso alto, que de haber escogido mejor el camino a recorrer, de tomar mejores decisiones en la composición de ésta partitura, quizás hubiera podido aprobar con cierta nota, pero que fracasa vilmente al desperdiciar su mejor baza, el tema del proyecto Monarch.

Kong: Skull Island

01. South Pacific (0:35)
02. The Beach (1:27)
03. Project Monarch (2:02)
04. Packard’s Blues (1:14)
05. Assembling the Team (1:48)
06. Into the Storm (2:44)
07. The Island (1:16)
08. Kong the Destroyer (3:43)
09. Monsters Exist (2:27)
10. Spider Attack (1:39)
11. Dominant Species (2:00)
12. The Temple (5:47)
13. Grey Fox (2:33)
14. Kong the Protector (1:49)
15. Marlow’s Farewell (2:37)
16. Lost (1:27)
17. The Boneyard (1:52)
18. Ambushed (2:21)
19. The Heart of Kong (2:11)
20. Man vs. Beast (2:31)
21. Creature from the Deep (2:44)
22. The Battle of Skull Island (5:46)
23. King Kong (2:42)
24. Monster Mash (Bonus Track) (1:27)

Duración total: 56:42 minutos
Compositor: Henry Jackman
Sello: WaterTower Music
Formato: CD
Fecha de publicación: 03 de Marzo 2017
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E.T.despertó una afición que terminó en pasión por Jarre, Schifrin, Grusin, Rózsa y sobre todo Goldsmith.