Análisis
Portada » Análisis » El Olivo

El Olivo

El Olivo es el triunfo de la sencillez, la conjunción o suma de toda una serie de elementos, en apariencia sencillos (historia, actuaciones, dirección, fotografía, banda sonora…) que configuran un todo emocional y reflexivo, un conjunto sólido, de buen empaque y maravilloso, casi con cierto tono de cuento, donde se dan la mano muchos aspectos de la vida, casi todos ellos cotidianos, que acercan la película al espectador de alguna manera, facilitando la identificación del mismo.

El Olivo (2016)
Compositor: Pascal Gaigne
Año: 2016
Lo mejor: Su brutal sencillez y honradez que llega de forma sincera a todos los rincones de esta bonita y emotiva película
Lo peor: Nada NUESTRA NOTA

Y en cuanto a Pascal Gaigne, motivo por el cual nace esta reseña, solo cabe decir una cosa; es, con mucho, y de lejos, uno de los mejores compositores nacionales desde hace ya muchos años, pasito a pasito, con marcha firme. Y parece sencillo, pero no lo es. Es el triunfo del trabajo y del oficio, y de una inspiración y vena emotiva que da color a los sentimientos y a las historias que tienen la suerte de contar con su música.

El Olivo, la película


Iciar Bollain, con quien Pascal ha colaborado en varias ocasiones (destacar especialmente esa maravilla que es Katmandú, un Espejo en el Cielo), es la principal valedora de esta emotiva y sencilla historia, donde una chica, Alma (Anna Castillo, galardonada con un Goya a mejor actriz revelación), se embarca en un viaje físico y emocional hasta un pueblito de Alemania para recuperar el Olivo, símbolo de su familia (especialmente de su abuelo, quien lleva años sin hablar y perdiendo la memoria), y que se encuentra «preso» de una empresa energética multinacional alemana que lo utiliza como logo y que provoca graves impactos en el medioambiente (mala leche).

Para tal hazaña, le acompañan su tío Alcachofa (un genial Javier Gutiérrez) y su amigo Rafa (un buen Pep Ambrós), quienes acudirán a la cruzada de Alma. La excusa justifica los medios, como diría Maquiavelo, así que para convencerlos en su viaje los engañará inicialmente, aunque al final todo saldrá a la luz, y asistiremos a una sencilla y emotiva catarsis, sincera y transparente, de los personajes.

Éste especie de cuento mezclado con un toque de road movie, donde también asistimos a un viaje emocional, tiene muchas capas de cebolla, muchas y bonitas lecturas. La principal, nuestras raíces, la familia, y el valor de las cosas. Muchas veces nos enfrascamos en estúpidas cruzadas e ideales, en tozudeces y estupideces, y nos olvidamos del valor de las personas y los sentimientos, de nuestros seres queridos, y es lo que de alguna manera demanda Alma, y no solo por su abuelo, sino incluso por si misma (fantástica la conversación entre Alma y su tío sobre el trabajo de verano de la chica y los excesos del jefe de éste).

Pero hay mucho más, muchísimo; la crisis (reflejada especialmente en el personaje de Javier Gutiérrez), la lucha por tus ideales y tus sueños, la complejidad de las relaciones humanas, el valor de la verdad y la mentira (todo es relativo, el término medio suele ser el mejor argumento, y muchas veces nos olvidamos de relativizar los problemas), e incluso de la política (hay quien dice que escondida en el viaje a Alemania, poniendo a la empresa alemana que posee el Olivo como villana, una empresa contaminante).

Desde el guión hasta los actores y la dirección están espléndidos, y fue nominada a cuatro goyas, alzándose tan solo con uno, para Anna Castillo.

Desde la sencillez y honradez en su construcción y ejecución, donde brilla todo, solo puede decir una cosa; todo el mundo debería ver esta película con los ojos abiertos, con los oídos bien puestos y con el corazón receptivo. Hay mucha miga, pequeña, pero miga al fin y al cabo, con la que alimentar el Alma (y nunca mejor dicho).

Maese Pascal Gaigne


Aunque conocía la música de Pascal Gaigne de antes, mi primera toma de contacto seria con su música fue en Úbeda con aquel concierto gratuito donde además se interpretó música de compositores como Alberto Iglesias o Philippe Sarde.

Pese a la polémica sobre si sonó bien o no la música interpretada de genios como Alberto o Pascal, a mi me cautivó la música de ambos, y sirvió, especialmente en el caso de Pascal, para querer saber más sobre la música de éste excelente e interesante compositor, con huella e impronta propia (esto es algo que no se puede decir del 90% de compositores actuales).

En los últimos años, los Goya han empezado a reconocer su labor vía nominación, a mejor canción por Verbo (excelente partitura, por cierto), y a mejor partitura por la maravillosa Loreak o la que nos ocupa de análisis, El Olivo.

Obras como Katmandú, un Espejo en el Cielo, Castillos de Cartón, Verbo, Solistarrae o su genial Chaika hablan maravillas de su exquisitez y buen gusto, de cómo sabe tocar la fibra de forma emotiva que no sensiblera, o de cómo generar todo tipo de ambientes con texturas musicales que van desde lo sutil a lo tenso, según la escena requiera la necesidad.

Pascal Gaigne se ha ganado, a pulso, su derecho a ser considerado uno de los mejores compositores españoles, y no es algo que venga de ahora; lleva tiempo agitando la barita mágica del pentagrama, esa con la que llena de emociones las películas que tienen la fortuna de contar con su música, y de una forma elegante y sencilla pero directa, y eso, amigos y amigas, si que no es nada sencillo en los tiempos que corren.

El Olivo, la música


El Olivo es una delicia de banda sonora; es homogénea en su conjunto, sustentada principalmente sobre dos motivos presentes durante toda la película, eligiendo sabiamente donde debe haber música y donde no (lo que evita la actual saturación musical que muchas veces inunda el cine) y, como dice la buena de Iciar, no es invasiva o intrusiva, sino un perfecto ensamblaje de acompañamiento sonoro que ambienta y acoge, que da forma a los personajes, los perfila, los hace avanzar, reflexionar, recordar…

Los dos motivos, como también comenta el bueno de Pascal en el folleto de la discográfica Quartet Records (principal valedora del compositor), serían:

1) Motivo del viaje, Físico y Emocional. Hasta que nuestros personajes se ponen en movimiento rumbo a Alemania, el tema principal aparece para dar esa sensación de movimiento en el plano emocional, dotando de vitalidad y sentimiento a los personajes. La base rítmica (maravillosa, sencilla y emotiva) se construye, principalmente, sobre el piano, de corte minimalista, acompañado de la sección de cuerda (muchas veces interpretada sobre pizzicatos), vientos, mandolina y el acordeón. Cuando el viaje comienza, el tema recobra un sentido más físico, transportando a nuestros «héroes cotidianos» a la aventura, donde Pascal incluso introduce una bellísima fase de cuerda que refuerza el motivo central.

Este motivo abre la película, pero no vuelve a aparecer en pantalla (haciéndolo ya de manera continuada hasta el final) cuando Alma, Rafa y el tío Alcachofa se lanzan a la aventura, donde el tema se convierte en protagonista total, siendo el hilo conductor de la trama (sea en España, Francia o Alemania, etnicismos musicales aparte, formando un todo, un himno de avance, repetitivo, obsesivo, maravilloso).

2) Motivo del Árbol (El Olivo), en clara alusión a las raíces y la familia, apareciendo, por ejemplo, en cada uno de los flashbacks que explican los recuerdos de Alma (su abuelo, las disputas familiares por el Olivo, la grave situación económica de la familia,…). Aquí, Pascal ofrece un tema más pausado y reposado (como se pone en el folleto, acertadamente, con notas en suspensión), casi de tono mágico, donde el sintetizador, piano, arpa, cello (que le da un toque melancólico y sensible) y la celesta (bonito y adecuado instrumento para transmitir esa sensación de magia, de recuerdos, de infancia, de inocencia, que representa perfectamente a Alma, incluso su pérdida) construyen éste magistral motivo.

Este tema hace su primera aparición cerca del minuto treinta, cuando una desconsolada y pequeña Alma es bajada del Olivo por su abuelo, habiéndose subido para evitar que se lo llevasen. Pascal utiliza el tema para simbolizar esa triple unión que representa el abuelo, Alma y el Olivo (un episodio que fortalece la relación de cariño entre nieta y abuelo).

Otro bello uso, que capta la esencia de la escena y ese concepto de suspensión del que habla Pascal en el folleto, es la escena de una pensativa y reflexiva Alma en plena anochecer, próxima a donde había estado antaño el Olivo, donde la música arropa la escena y potencia esa sensación de profundidad emocional. Maravilloso.

No obstante, de todos los momentos emotivos, si me quedaría con uno en especial, donde el tío de Alma (un espléndido Javier Gutiérrez, no puedo dejar de repetirlo), en plena manifestación por el Olivo en la empresa alemana que lo retiene, le comunica a su sobrina Alma una triste noticia, y solo dos elementos hacen de vaso comunicante; la interpretación de Javier y la música de Pascal (que se adueña sutil y elegantemente de la escena). Eso, solo eso, para mi, ya justifica dos nominaciones a los Goya, sin más.

La partitura, de alrededor de 23 minutos, está estructurada en suites de corte homogéneo, que recogen perfectamente el alma de la película y la banda sonora, constituyendo una magistral representación disfrutable incluso de forma aislada a la película.

Dada su breve duración se acompaña de un buen puñado de cortes de dos películas de Iciar Bollain, también obra de Pascal Gaigne (Flores de Otro Mundo y Katmandú, un Espejo en el Cielo), además de un corte rechazado de Flores de Otro Mundo que fue utilizado para otra película de Iciar, En Tierra Extraña.

Conclusión


El Olivo es una de las mejores bandas sonoras del año pasado, y una de las películas más bonitas dicho sea de paso, sentida y sincera, e Iciar y Pascal así lo han transmitido con su trabajo, sumando todos un esfuerzo en la misma dirección, y se nota.

Esperemos ver más en un futuro, pero por el momento, a disfrutar lo que tenemos, que no es poco. Éste año era complicado para todos los nominados, incluido Pascal, competir con el gran trabajo de Fernando Velázquez, pero mi personal favorito, y quizás tenga mucha culpa la honradez de su propuesta cinematográfica, fuera Pascal Gaigne.

El Olivo

01. El olivo Part 1 (07:47)
02. El olivo Part 2 (04:01)
03. El olivo Part 3 (03:54)
04. El olivo Part 4 (04:03)
05. El olivo Part 5 (03:06)
tracks 1 – 5 El olivo (2016) Duración total 22:51
06. Katmandú (08:08)
07. Carta desde Barcelona (02:19)
08. Un espejo en el cielo (04:47)
09. Sharmila (02:53)
10. Espiritu libre (03:57)
11. Sin comida (03:50)
12. Sucumbasi (02:03)
tracks 6 – 12 Katmandú, un espejo en el cielo (2012) Duración total 27:57
13. Fabulae (02:39)
track 13 En tierra extraña (2014)
14. Flores de otro mundo (02:42)
15. Se va Milady (01:38)
16. Damián y Patricia (01:28)
17. Janay (01:27)
18. Dos Caballos 1 (00:54)
19. Rosí (00:51)
20. Invernadero (01:06)
21. Dos Caballos 2 (01:13)
22. Paisajes Nevados (00:39)
23. Ruinas (01:07)
24. Pueblo Abandonado (03:45)
25. Ruptura (01:29)
26. Tejados (01:25)
tracks 14 – 26 Flores de otro mundo (2000) Duración total 19:44

Duración total: 73:11 minutos
Compositor:Pascal Gaigne
Sello: Quartet Records
Formato: CD
Fecha de publicación: 12 de Mayo 2016