Anna Karenina

Escrito por Fernando Ayuso, el 13 enero 2013 | Publicado en Análisis

La Película

“Todo aquel día tuvo la impresión de que estaba representando en un teatro con actores mejores que ella y que la torpeza con que desempeñaba su papel estropeaba toda la obra.” (Ana Karenina, Sexta Parte, Capítulo XXII)


Anna Karenina (2012)

Compositor: Dario Marianelli

Año: 2012

Cómprala: Si eres seguidor de los trabajos dramáticos de Marianelli para películas de época, o si te gustan las bandas sonoras llenas de colores orquestales, en las que se intercalan momentos más intimistas con otros más sinfónicos.

No la compres: Si eres de los que buscan un sonido más contemporáneo o de los que el sinfonismo no les da más.

NUESTRA NOTA

Hay ciertas novelas que los cineastas se resisten a dejar de adaptar. Este es el caso de la inmortal obra de Lev N. Tolstoi, Ana Karenina, que por octava vez en la historia del séptimo arte va a poder ser vista en una pantalla grande. En esta ocasión ha sido el inglés Joe Wright el encargado de la puesta en escena a partir del guión de Tom Stoppard, más conocido este último por el trabajo que le proporcionó un oscar: Shakespeare in Love (1998).

El director Joe Wright comenzó su carrera cinematográfica en 2005 con Pride and Prejudice (Orgullo y Prejuicio) otra adaptación de la famosa novela de Jane Austen protagonizada por Keira Knightley. En aquel caso consiguió un más que estimable film donde se apreciaba el estilo de un director bastante prometedor.

En su segundo trabajo, Atonement (Expiación, 2007) de nuevo acompañado por Knightley, consiguió sus minutos más inspirados, sobre todo en la primera mitad del metraje, y fue recompensado con varias nominaciones a los oscar incluida la de mejor película. Sin embargo desde aquel año su reputación ha ido bajando gradualmente con sus dos siguientes trabajos, los muy inferiores The Soloist (El Solista, 2009) y Hanna (2011).

Ana Karenina (1877), considerada la novela más importante de Tolstoi junto con Guerra y Paz, y una de las más trascendentales de la historia, nos describe la sociedad rusa de la época desde un punto de vista psicológico, a la vez que critica la hipocresía de la aristocracia. Estos aspectos los presenta en torno a una historia de adulterio y locura llevada hasta el extremo protagonizada por Ana Karenina y el Conde Vronsky, donde la culpa se apodera de la protagonista. Además de estos dos hay otro personaje de gran importancia, Levin (álter ego del autor), una persona a la que le gusta vivir en el campo, alejado de la ciudad y del mundo en sociedad y que está enamorado de la dulce Kitty con la cual va a intentar vivir una preciosa historia de amor.

En cuanto a la presente adaptación, Wright decidió llevar a cabo su quinta y más ambiciosa película a partir de una idea muy arriesgada que no proviene del guión de Stoppard. El director ha rodado la mayor parte del metraje dentro de los confines de un teatro abandonado de Londres. Esta idea parte principalmente de la frase que encabeza la crítica, en la que Tolstoi nos retrata el sentir de una de las protagonistas, que se siente encerrada en una sociedad falsa en la que todos parecen actores. Esta idea, además queda reforzada en el libro El baile de Natacha: Una historia cultural rusa (Natasha’s Dance: A Cultural History of Russia, 2002) del historiador británico Orlando Figes, en el que se representa la aristocracia rusa viviendo en un escenario e interpretando una obra sin fin. De esta forma los personajes que viven en sociedad interpretan sus roles dentro del teatro, siendo sólo unos pocos los que salen al exterior, a la naturaleza, escapando de ese mundo artificioso en el que las apariencias lo eran (y son) todo.

Sin embargo la idea no se simplifica a lo comentado, sino que la teatralidad queda reforzada por las interpretaciones de ciertos personajes y las diferentes escenas coreografiadas dándole un aire artificial a la película que dista sobremanera del realismo literario de Tolstoi. No se consigue por lo tanto la fuerza dramática y psicológica que la novela nos regala, ya que Wright se empeña en regalarnos una puesta en escena novedosa (algo que es bueno) olvidándose de los sentimientos de los personajes (omisión que no tiene perdón tratándose de Ana Karenina).

Sin embargo, y partiendo de las decisiones del director, nos encontramos un elemento que nos ayuda a entrar en la historia, y no es ni más ni menos que la partitura de Dario Marianelli. El compositor nos regala un maravilloso trabajo por y para la película, es decir, por y para la visión de Wright. Desgraciadamente, y por culpa de este último, la música queda perjudicada por la extremadamente corta duración de gran parte de las escenas, fragmentando la obra del italiano e impidiendo que se deje llevar (es lo que tiene reducir un libro de tales dimensiones a dos simples horas). Aun así, y como cabía esperar, el compositor consigue una obra entre notable y sobresaliente, aunque desgraciadamente (y reitero que por culpa del director) lejana de la perfección.

Marianelli y Wright: Una Nueva Colaboración

Esta es la cuarta colaboración entre el compositor italiano y el director británico de entre las cuales destacan las dos primeras, la clásica Pride and Prejudice, y la fantástica Atonement (que merece un estudio aparte), que le dio al compositor su único oscar. La tercera fue The Soloist en la que Marianelli se limitó a adaptar música clásica, principalmente de Beethoven y Bach, componiendo solo para determinadas escenas en las que era fundamental hacerlo. Sin embargo en el siguiente proyecto del director se quería una música muy potente y completamente electrónica, muy diferente a las características del italiano como él mismo ha dicho en alguna ocasión. De esta forma, con la contratación del famoso grupo The Chemical Brothers se rompía momentáneamente la fructífera relación de esta pareja.

Si algo caracteriza a Wright es la importancia que le da a los aspectos más técnicos y creativos de cada una de las películas que ha hecho. Por esta razón se le ha definido en más de una ocasión como un director “frío”, que no termina de transmitir con su puesta en escena. La cuestión es que uno de los aspectos a los que más importancia le da es la música, convirtiéndola en un protagonista más en cada uno de sus films. El caso más característico es el de Atonement, donde parte de la partitura fue compuesta antes de rodar, con el propósito de que los andares de la niña protagonista y los movimientos de cámara estuvieran en sintonía con la música y el ritmo de la máquina de escribir.

En el caso de Anna Karenina se ha optado por llevar a cabo la misma idea, ya que la película cuenta con varias partes coreografiadas en las que el propio reparto se mueve por el teatro tocando diferentes instrumentos.

Un Acercamiento Musical: La Aristocracia Rusa del Siglo XIX

Dario Marianelli se está convirtiendo con el paso de los años en una apuesta segura dentro del cine de época. Sin embargo, en este caso la música del compositor italiano no está hecha específicamente para la novela de Tolstoi (como muchos esperábamos), sino que, como es comprensible, está pensada para la versión de Wright. De esta forma tanto compositor como director nos sorprenden con un acercamiento diferente y más llamativo, con el que consiguen intensificar la crítica que se proponen.

Como en la mayoría de los trabajos de Marianelli todo empieza con una relación de ideas. En el caso de Anna Karenina, en la que se intenta profundizar en la falta de valores de la aristocracia rusa, se ha optado por identificar musicalmente la sociedad y más específicamente a Ana con el vals, pero vestido de una forma más teatral en muchas de las ocasiones. Obviamente, esta decisión ha sido tomada por tratarse del baile musical que imperaba en las muy numerosas reuniones y fiestas de la alta sociedad de la época.

La partitura puede esquematizarse en tres bloques principales, que a su vez contienen numerosos sub-bloques. Dentro se suceden los diferentes temas musicales, interrelacionándose entre sí, dándole coherencia al conjunto en general y a la historia en particular.

Los tres bloques de los que hablamos son los siguientes:

  1. Una música más desenfadada y teatral que representa la aristocracia rusa.
  2. Otra más natural que representa a Levin.
  3. Y por último y la más importante, una parte dramática para la historia de Ana.

La Partitura – Bloque 1: La Aristocracia Rusa

Empieza la película con la imagen del interior de un teatro. A la vez se escuchan las primeras notas musicales. En pantalla se suceden diferentes escenas que nos presentan a algunos de los personajes, como son el caso de Oblonsky (hermano de Ana Karenina) y su esposa, que están pasando por una fuerte crisis por la consabida infidelidad del primero; y a Ana, que se prepara para viajar a Moscú para convencer a su cuñada de que no se separe de su marido y le dé una segunda oportunidad. En esta primera escena nos encontramos por primera vez con la temática del adulterio, por lo que el compositor italiano nos muestra el tema que representa la infidelidad. Lo podemos escuchar nada más empezar el disco y conoce a lo largo de la partitura diferentes versiones, algunas de ellas cantadas, como en el caso de She is of the Heavens o The girl and the Birch, aunque esta última no sale en la película.

Lo que encontramos nada más empezar no es el acercamiento clásico al uso que podríamos esperar en este tipo de adaptaciones literarias, sino que Marianelli nos sorprende con una orquestación que nos quiere transmitir algo más. Overture es el tema del disco que nos muestra esta parte interpretada en su inicio principalmente por las cuerdas, el violín de Jack Liebeck (que ya colaboró con el italiano en la deliciosa Jane Eyre), el acordeón, el clarinete y los metales, protagonizados estos últimos por la trompeta, el trombón y la tuba, consiguiendo que la música tenga un aire desenfadado y casi circense. La utilización de todos estos instrumentos es elegante e inmejorable, al igual que la mezcla de los numerosos temas que conforman la partitura. Se le da así un colorido especial a la película consiguiendo enfatizar la teatralidad que vemos en pantalla, dotando a los personajes de la hipocresía y artificiosidad deseada.

Ya al inicio, concretamente en el segundo 39, cuando aparece Ana en pantalla, se nos presenta por primera vez el tema principal de la película, el vals que va a representar durante todo el metraje el sinuoso amor entre la protagonista y el conde Vronsky. Además de éste, a Ana se le atribuye otro tema a lo largo de la película, el cual aparece por primera vez en el minuto 2:25; este último simboliza el sufrimiento en el que se ve inmersa, debido al maltrato social al que le han llevado sus (para la época) rebeldes decisiones. Ambos temas conocen numerosas variaciones a lo largo de la partitura.

En el tema Clerks, al igual que en casi toda la primera parte de la banda sonora, se profundiza sobre la misma idea: la artificiosidad de la aristocracia. En este tema se aprovecha para introducir el sonido del tren al inicio del track, mostrando la compenetración existente en la película entre los sonidos FX y la música.

Otro momento importante de compenetración es aquel en el que los sonidos que producen los oficinistas del despacho de Oblonsky al poner los sellos, dándole de esta forma ritmo a la escena; este momento sin embargo no sale en la edición discográfica. No es la primera vez que director y compositor juegan de esta forma con la música, ya que podemos recordar en Atonement cómo los golpes en el capó del coche de policía hacían las veces de percusión.

She is of the Heavens comienza con un nuevo tema asociado a la visita de Levin, que viene dispuesto a declararse a Kitty. Este tema volvemos a escucharlo a través de una interpretación más folclórica en la última pista del disco Seriously. Esta vez se juega con el de la infidelidad, más asociado a Oblonsky y a Ana, en una escena en la que la música diegética es de nuevo la protagonista y esta vez de una forma completamente diferente a lo que cabría esperar de una película de época: los oficinistas esta vez forman un coro silbando el tema del adulterio justo antes de que sean relevados por la voz de Aruhan Galieva, que interpreta el tema con letra de una antigua canción tradicional rusa. De esta forma Marianelli vuelve a introducir en su música elementos preexistentes como ya ocurriera de forma magistral en los cortes A Postcard To Henry Purcell de Pride and Prejudice o Elegy For Dunkirk de Atonement.

Siguiendo los mismos parámetros elegidos hasta ahora encontramos Anna Marches into a Waltz donde podemos escuchar el inicio del tema principal de la película. Se repiten las cuatro notas con las que comienza el tema mezclándose con los ya comentados anteriormente.

Por último encontramos dos tracks más que, aunque entran dentro de este bloque más dedicado al entorno, a la aristocracia y la crítica que a ésta se le hace, deberían ser tratados como sub-bloques. El primero de ellos es Kitty’s Debut, en el que por primera vez aparece en todo su clásico esplendor el vals, la música que representa la sociedad rusa de la época. Se trata de un bello tema que no por menos original debe ser menospreciado, ya que Marianelli saca de nuevo su elegancia para retratarnos la escena en la que Levin se declara a Kitty.

El segundo track del que hablamos es el fantástico Can-Can que sirve de divertimento a los hombres en sus noches libres. Esta vez el compositor se adentra en la música folclórica rusa con este endiablado tema donde el violín, el acordeón y por supuesto los metales hacen de nuevo de las suyas.

La Partitura – Bloque 2: Levin

La segunda trama más importante de la película es la historia de Levin (sin embargo no se le da la importancia que merece, una pena). Algo fundamental para entender este bloque temático es comprender su personalidad. Se trata de una persona que adora la vida cercana a la naturaleza y trabajar el campo cada día junto a sus trabajadores; y que por otro lado desprecia la vida en sociedad de Moscú y la falsedad de las personas que la componen. Así, y trasladándonos a la película, Levin es un personaje que vive fuera del teatro donde está encerrada la aristocracia interpretando sus respectivos papeles (recordamos que esto no es así en el libro, sino que ha sido la arriesgada forma en la que se ha decidido llevar a cabo la puesta en escena por parte del director, no teniendo nada que ver la adaptación de Stoppard con esto).

De esta forma, la música asociada al personaje es diametralmente opuesta a la del bloque anterior, siendo esta es más sencilla y natural, en la que los instrumentos de cuerdas introducen un tema que nos recuerda a ciertas partes de Jane Eyre, donde la música pretendía representar también a un alma diferente.

El momento más representativo lo encontramos en Someone is Watching escena en la que Levin, como si estuviera ante una visión, reconoce a lo lejos a Kitty montada en un coche de caballos. Además de este, hay dos momentos en los que se muestra brevemente la relación entre Levin y uno de sus hermanos, que se encuentra enfermo. Estos son Beyond the Stage, construido a partir de conjuntos de tres notas interpretadas por Marianelli al piano, al que pronto se le une el violín de Jack Liebeck, y Masha’s Song, donde los cuidados de Kitty son acompañados de nuevo por la voz de Galieva.

Por último, otro destacado momento dedicado a Levin y a Kitty es la segunda parte de Leaving Home, Coming Home, específicamente a partir del minuto 1:03, siendo este el momento más bello, aunque breve, de los dedicados a ambos personajes.

La Partitura – Bloque 3: Ana y Vronsky

Nos encontramos en la parte más importante y más dramática de la partitura, cuya primera parada principal es Dance With Me. Se puede decir que esta pista representa el punto álgido de la película y de la música. En ella se mezcla ese aire teatral que representa la aristocracia, con la seriedad de la historia de amor que estamos a punto de presenciar.

En este caso el tema principal de la película, es decir, el vals de Ana y Vronsky, adquiere el máximo protagonismo. Esto tiene sentido, ya que el primer gran contacto entre los protagonistas es a través del vals que bailan. Dance With Me representa, sobre todo a partir del minuto 2:29, la pasión de ambos personajes desde el primer momento que están juntos, como va creciendo gradualmente, olvidándose de lo que ocurre a su alrededor.

De esta forma, Marianelli opta por convertir el tema en una especie carrusel sin fin (esto no se aprecia tanto en el CD ya que el tema ha sido cortado) en el que se nos anticipa la locura irracional a la que la protagonista va a ser transportada por culpa de ese amor extramatrimonial. El compositor lo consigue con creces, logrando mayor belleza mientras más perturbador es el vals, ayudando a convertir la escena en la más conseguida de la película, ya que transmite perfectamente la obsesión de los protagonistas, sobre todo en la mazurca final.

En Unavoidable, encontramos de nuevo un fantástico ejemplo en el que se mezcla música diegética y no diegética en el film. En este caso es el piano de Marianelli el protagonista, en el que nuevamente se aprecia el melodioso tema principal en una de sus muchas variaciones. Por ejemplo en Time For Bed podemos escucharlo de nuevo en este caso más cercano a una nana, representando las deprimentes noches de Ana junto a su marido.

La orquesta en todo su esplendor hace su aparición en varios momentos de la película. Y es precisamente al inicio del tema I Don’t Want You to Go uno de ellos. Desgraciadamente tenemos que decir que se trata de la pista más larga del disco, contando con tan solo 4:58 minutos de duración. El hecho de que sea la más larga habla mucho de la corta duración de la mayoría de las escenas de la película, siendo precisamente este aspecto el que más perjudica al fantástico trabajo del compositor italiano.

Otro momento importante en lo que a orquesta se refiere es A Birthday Present, en el que el poderío de la misma se mezcla con el intimismo de otros temas, ya sean interpretados por el piano o por el violín. Se trata de un punto importante de la historia, representando el momento en el que Ana visita a su hijo el día de su cumpleaños. El propio compositor ha definido este tema como un réquiem de gran importancia en la partitura, en el que aparecen gran parte de los temas de la partitura, destacando la tristeza que transmite al final, cuando la protagonista se tiene que separar de nuevo de su hijo.

Sin embargo, es a veces en los momentos más íntimos donde se consigue mayor belleza. Un ejemplo de ello lo encontramos en Too Late, donde el violonchelo y el violín se desafían consiguiendo transmitir la lucha interna de Ana, y la que mantiene por un lado con su marido, y por otro con su amante. Dicha lucha junto con la crítica social, llevan a la protagonista a límites psicológicos insospechados, de decisiones y reproches internos como el abandono de un hijo en favor de un amante. Todo esto queda perfectamente recogido en el color y el dramatismo de I Know How To Make You Sleep o Lost In A Maze, al principio del cual se aprecian las cuatro notas que dan comienzo al tema principal, muy cercanas esta vez al famoso motivo asociado al mal de James Horner.

Cercanos al final, y tras haber jugado con diferentes tipos de música, Marianelli se atreve incluso con la ópera, adaptando las propias palabras de Tolstoi en un tema que no tiene protagonismo en el montaje final de la película.

Sin embargo es al final donde el compositor nos transmite todo el dramatismo que la historia necesita; los celos de Ana representados por el violín en Anna’s Last Train, interpretando de nuevo su tema, transmitiéndonos la perdición a la que la protagonista se ve conducida. La nostalgia de una vida mejor en I Understood Something representada en este caso por el piano y las cuerdas desde un punto de vista más contenido, y terminando con el acompañamiento del acordeón.

Y por último Curtain, donde la singular belleza del tema principal en estado puro se nos hace de nuevo patente. Este último tema que acompaña a los créditos finales nos reafirma la delicadeza del compositor en sus trabajos más dramáticos, consiguiendo atraernos de nuevo hacia su exquisita elegancia.

Conclusión

Aunque podría haber sido mucho mejor si no fuera por ciertas decisiones del director, se trata de una partitura muy trabajada, notable con momentos sobresalientes, que consigue mezclar con éxito diferentes estilos musicales, diferentes orquestaciones, y sobre todo gran cantidad de temas que se van sucediendo los unos a los otros, ayudándonos a comprender y a aceptar la historia desde un punto de vista diferente. Desde mi modesto punto de vista se trata de una justa nominación al oscar (ya es la tercera) por la calidad de la música, y por el protagonismo que ésta adquiere en la película.

Por último daros a conocer un enlace en el que podréis disfrutar del trabajo completo del compositor totalmente legal y gratis, además de escuchar el fantástico tema Dance With Me de forma totalmente íntegra tal cual sale en la película.

Listado de Temas

  1. Overture (03:20)
  2. Clerks (01:06)
  3. She Is Of The Heavens (02:00)
  4. Anna Marches Into A Waltz (00:58)
  5. Beyond The Stage (01:24)
  6. Kitty’s Debut (02:36)
  7. Dance With Me (04:22)
  8. The Girl And The Birch (01:01)
  9. Unavoidable (01:42)
  10. Can-Can (02:01)
  11. I Don’t Want You To Go (04:58)
  12. Time For Bed (01:04)
  13. Too Late (02:02)
  14. Someone Is Watching (01:27)
  15. Lost In A Maze (02:10)
  16. Leaving Home And Coming Home (02:04)
  17. Masha’s Song (01:36)
  18. A Birthday Present (04:18)
  19. At The Opera (01:27)
  20. I Know How To Make You Sleep (02:27)
  21. Anna’s Last Train (03:53)
  22. I Understood Something (03:19)
  23. Curtain (01:53)
  24. Seriously (02:07)
  25. Total Duración: 55:15

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